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Que suerte no haber tenido que emigrar.

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Nunca voy a poder asumir el nivel de deshumanización al que somos capaces de llegar a veces, ni el hecho de que podamos sentirnos tan superiores por el mero hecho de haber nacido en un punto estratégico del mapa que sólo ha sido cuestión de suerte. Me chirría oír tantas veces aquello de ''Pues que se queden en sus países'', como si estuvieras dando la respuesta evidente al fin de sus suplicios.
Que suerte no haber tenido que emigrar.
Y que arrogante sentirnos en pleno derecho de cuestionar la lucha de los que sí.
Y yo me pregunto,sencillamente, que sabrás tú de sus países.
Y que sabrás tú de miedo si nunca has oído una bomba estallar a escasos metros de tu casa, y rezar para que la siguiente no dé sobre tus hijos.
Si jamás has tenido que plantearte la idea de subir a un bote a la deriva, siendo completamente consciente de lo que eso conlleva.
Si levantar la voz para exigir una vida en condiciones te supone un 50% de probabilidades de acabar preso y otro 50% muerto.
Que sabrás tú de rabia si jamás has sentido el desprecio de otros impregnado en tu piel por no ser lo mismo que ellos.
Que sabrás de constancia si jamás has tenido que aprender un idioma nuevo desde el principio.
De la impotencia de ser de pronto completamente analfabeto cuando en casa quizá tenías un título universitario, o simplemente, la bendita opción de poder comunicarte.
Que sabrás de nostalgia, si no has estado a miles de km de papá y mamá, si no has sentido la ausencia de los tuyos en noches frías de invierno. Si no te has perdido cumpleaños, bodas,bautizos y graduaciones de las personas que más te importan en el mundo por andar lejos.
Que sabrás tú de frustración si no te ha tocado dejar tu hogar a la fuerza para servir copas con un doctorado bajo el brazo, porque tu país no está en guerra pero desde luego no le importas lo suficiente.
Si no has tenido que pasar medio mes con veinte euros en la cuenta. Si no has restado noches de sueño por unas horas extra que te ayuden a llegar a fin de mes. Si no has trabajado con contratos precarios en condiciones de semiesclavitud,y has callado tantas veces frente tantos abusos porque ese trabajo es lo mejor que tenías.
Que arrogancia subestimar el valor de quien se lanza a por una vida digna, pese a las cuchillas, pese al mar, pese a la autoridad y a las leyes. Pese a la soledad, el miedo y la incertidumbre.
Que cínico despreciar la lucha ajena, y no ser absolutamente conscientes de que en esta vida, todo vuelve.
Weame El Aghzaoui

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