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DESAFÍO CRÓNICO, ENVEJECER BIEN

En el íntimo tocador de la vejez El amor no tiene edad, textura, color de piel o formas perfectas. El amor, en la vejez, toma forma en el grano de la emoción que lo hace vivir. Eso es lo que experimenté en la mañana. Mis dedos se deslizaron rápidamente en una fuente de noticias digital. Se detuvieron en una foto y luego en otra. Retratos felices y tiernos de sujetos cuyos años han marcado el sobre, el cuerpo. Una ventana abierta en la intimidad de un centenario y su musa. Una invitación a vivir la emoción de los momentos traviesos, especialmente los amantes de estos dos hermosos viejos en plena complicidad. Un momento dulce en las características de su vida. Nunca había visto semejante ambiente. Me sedujo ... Más allá de la edad y las imágenes, el artista captura sentimientos, especialmente aquellos de amor que el tiempo no ha erosionado. En el corazón de Arianne Clément, no solo hay una atracción por la exploración del cuerpo humano en el arte, también hay una mujer profundamente a…
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Los desarraigados

A menudo se ven, caminando por las calles de las grandes ciudades, a hombres y mujeres que flotan en el aire, en un tiempo y espacio suspendidos. Carecen de raíces en los pies y a veces hasta carecen de pies. No les brotan raíces de los cabellos ni suaves lianas atan su tronco a alguna clase de suelo. Son como algas impulsadas por las corrientes marinas y cuando se fijan a alguna superficie es por casualidad y dura sólo un momento. En seguida vuelven a flotar y hay cierta nostalgia en ello. La ausencia de raíces les confiere un aire particular, impreciso; por eso resultan incómodos en todas partes y no se los invita a las fiestas ni a las casas, porque resultan sospechosos. Es cierto que en apariencia realizan los mismos actos que el resto de los seres humanos: comen, duermen, caminan y hasta mueren, pero quizás el observador atento podría descubrir que en su manera de comer, de dormir, caminar y morir, hay una leve y casi imperceptible diferencia. Comen hamburguesas Mac Donalds …

Con un lenguaje cifrado

Más desnuda que nunca, hoy me has reencontrado. Arrastrando tras de mí esa adolescencia perpetua, en una vehemente madurez que a veces sin desearlo me arrastra a caer en una sensación de rendición, tras cosechar tantas noches eternas y de recibir ternuras estériles. Otras veces en cambio, entre tus cálidos brazos me acuna en esa especie de elucubración, que sitúa este mundo boca abajo. Disponiéndome a entretejer contigo ésta otra realidad abstracta repleta de irreprimible exaltación, esa que dicen, que tan sólo sufren los eternos adolescentes al sumergirse en una incontrolable marea, que sólo puede describirse por el lenguaje cifrado de nuestros cuerpos.

Entre tus manos

Me despierto entre tus manos,  frías, sudorosas , calladas… Un bosque de palabras  y recuerdos vivos,  perdiéndose entre ellos deseos desvanecidos. Una palabra truncada  sobre esa pregunta sin respuesta. Dibujar debo ese horizonte  tras el que tu te escondes. Un mar te viste de espeso silencio. Un oleaje de azúcar.  Suspiros negros. Un volver a empezar,  un empezar de nuevo…


Ana D@V

Diario de un hombre ensimismado

Un cuento, ajeno

"Hay una historia que no está en la historia y que solo se puede rescatar aguzando el oído y escuchando los susurros de las mujeres” 
 Un día, un cuento, ajeno a la mano que lo escribió o pudiera haberlo escrito, cambió el final de su propia historia. Ese comienzo me gustaba, pero sentía que no había salido de mí, que había resurgido misteriosamente de no se sabe dónde. Pensé , si vuelvo a cerrar los ojos y a dejar que las horas transcurran, de forma que un día dé paso a otro día , tal vez vuelva a ocurrir algo parecido…, puede ser que mi mente encuentre una historia que cambiar, los cambios a veces son necesarios. Podría encontrar una pareja la que tras creerse unidos por un vínculo invisible, el tiempo y la distancia se hubieran unido para confabularse para que todo eso fuera completamente diferente. Que la chica no fuera a esa estación de tren, en la que iba a reencontrarse con su novio, que venía de una guerra cargado con un triunfo demasiado pesado. Ese hombre que acabaría …

Sal con una chica que leé

Sal con una chica que lee Sal con alguien que se gasta todo su dinero en libros y no en ropa, y que tiene problemas de espacio en el clóset porque ha comprado demasiados.  Invita a salir a una chica que tiene una lista de libros por leer y que desde los doce años ha tenido una tarjeta de suscripción a una biblioteca.   Encuentra una chica que lee. Sabrás que es una ávida lectora porque en su maleta siempre llevará un libro que aún no ha comenzado a leer. Es la que siempre mira amorosamente los estantes de las librerías, la que grita en silencio cuando encuentra el libro que quería. ¿Ves a esa chica un tanto extraña oliendo las páginas de un libro viejo en una librería de segunda mano? Es la lectora. Nunca puede resistirse a oler las páginas de un libro, y más si están amarillas. Es la chica que está sentada en el café del final de la calle, leyendo mientras espera. Si le echas una mirada a su taza, la crema deslactosada ha adquirido una textura un tanto natosa y flota encima del ca…