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Entradas

La mujer de pie

"La vida es movimiento, decimos. Y para sacudirnos inventamos festejos, ceremonias, juegos en los que el riesgo a perder algo nos hace sentir vivos. Todo lo que se mueve nos atrae. Basta por el momento con aprender a distanciarse. Ha de llegar el tiempo en el que sobren las palabras, las discusiones se abandonen y donde hubo intransigencia se instale una calma amable. Hay que procurar que el mí se duerma para que las cosas encuentren su pasaje"

(Chantal Maillard: La mujer de pie)
Entradas recientes

Perséfone

Uno mira, uno huele el olor distinto, del ser que se devela.
 Uno aprende su nombre, y lo musita en tardes que no tienen otro sentido que el segundo en que se queman.
 Uno se demora en lo adquirido, y lo contempla, y lo penetra, y lo convive bajo el fuego en que crepita, cede o gime a nuestra piel, o a calidades más remotas, más inescrutables.
 Después nos convertimos en los habituales. Nuestro sol es el antro, nuestra calle de encuentro, nuestra duda, nuestra pérdida extraña.
 Debemos estar muy solos para eso, muy pálidos bajo la luz del día y bajo la mirada de las vírgenes. Sin embargo, debemos atrevernos, elegir nuestro próximo minuto, balbucirles a ellas actos telúricos y palabras telúricas, signos de galaxias menos complicadas, pero más mortales, exactitudes a su gusto que sólo bastarán para perdernos, y horas y horas que se adentrarán en nosotros y nos harán volver a un confuso principio, a una lenta construcción para lo nunca, para el después y el quemarnos.
 Al fondo del gran…

Abracadabra

Yo suelo invocar una palabra, una palabra mágica, una palabra abrepuertas, que es, quizá, la más universal de todas. Es la palabra abracadabra, que en hebreo antiguo significa: Envía tu fuego hasta el final. A modo de homenaje a todos los fuegos caminantes, que van abriendo puertas por los caminos del mundo, la repito ahora:
Caminantes de la justicia,  portadores del fuego sagrado,  ¡abracadabra, compañeros!

Autor :  Eduardo Galeano

"Vale la pena luchar"

"Siempre he pensado que vivir para los demás ha sido la mejor manera de vivir para mi mismo. No es un sacrificio; es compartir felicidad.  La felicidad no consiste en que sobre mucha comida, tengas un coche o un buen status social, ganes dinero o compres cosas.  Consiste en que no te falte un proyecto de vida y puedas compartirlo con los demás."
Leo, respiro ampliamente y asiento con la cabeza.
Autor: Marcos Ana

CRÓNICAS DEL ENVEJECIMIENTO

El envejecimiento de la población transforma el mundo, pero ¿El envejecimiento es solo un deterioro biológico? ¿Hay una cultura del envejecimiento? Este blog es un acercamiento a la antropología del envejecimiento y a la demografía, un vistazo al mito de la juventud eterna y a la ciencia detrás de este sueño.

 El artista Andrés Serrano (New York 1950) hizo una de las fotografías más célebres de los años 90, la cual representa el cuerpo desnudo de una mujer anciana. El Bastón, el cigarrillo, la otra mujer (posiblemenete joven) abandonada en el colchón... posiblemente después una relación... el significado está abierto. Andrés Serrano, un fotógrafo polémico que se ha distinguido por retratar aquello que pocos quieren ver, dice acerca de sí mismo que él no es un fotógrafo sino un artista con cámara. El cuerpo desnudo y envejecido es una de las imágenes que más se ha ocultado en la historia de la humanidad. Antes del siglo XIX solo la pintura había conseguido "retratar" ese …

LOS SUEÑOS DE HELENA

Aquella noche hacían cola los sueños, queriendo ser soñados, pero Helena no podía soñarlos a todos, no había manera. Uno de los sueños, desconocido, se recomendaba: -Suéñeme, que le conviene. Suéñeme, que le va a gustar. Hacían la cola unos cuantos sueños nuevos, jamás soñados, pero Helena reconocía al sueño bobo, que siempre volvía, ese pesado, y a otros sueños cómicos o sombríos que eran viejos conocidos de sus noches de mucho volar.

Autor: Eduardo Galeano

El 0 y el 1

Uno no quería contar con nadie, y Uno no entendía por qué era impar si antes de él había alguien.

 Uno no quería contar con nadie, y Uno sentía que después de él estaba el infinito.

 Y a Uno lo sempiterno le daba miedo, así que Uno, muerto de pavor, se fijó en Cero.

 Y cuando Uno vio a Cero, pensó que cero era el número más bonito que había visto y que, aun viniendo antes que él, era entero.

 Uno pensó que en Cero había encontrado el amor verdadero, que en Cero había encontrado a su par, así que decidió ser sincero con Cero y decirle que aunque era un cero a la izquierda, sería el cero que le daría valor y sentido a su vida.

 Eso de ser el primero ya no le iba, así que debió hacer una gran bienvenida.

 Juntos eran pura alegría y se completaban. Uno tenía cero tolerancia al alcohol, pero con Cero se podía tomar una cerveza cero por su aniversario, aunque para eso tuviesen que inventarse una fecha cero en el calendario.

 Cero era algo cerrado y le costaba representar textos pero, junt…