Ir al contenido principal

Diagnóstico




Esta enfermedad es degenerativa.
Consiste en destruir los tejidos comunicativos:
en contraer la piel
(perdiendo la sensibilidad a las caricias),
en reducir el foco visual
(limitándolo al espacio del libro que leemos).
Nos fatiga incluso hablar
y cada vez que pronunciamos un sonido,
nace provisto de largos pseudópodos grises
y se queda flotando en la salita,
como si ése fuera su destino:
ser una extraña ameba que ignora la hora de acostarse.
Nos afecta al oído, sordos en el bunker.
Las papilas y la lengua ya están paralizadas.
Las narices se convierten en antena
y percibimos al instante
la chamusquina de una queja o el empalago de un suspiro.

Diagnóstico:
cáncer cíclico de silencio.
Periodo de incubación:
las rachas acumuladas sin practicar paciencia.
Recaídas (a no ser que la ciencia del perdón
descubra otras soluciones):
tantas cuantos fracasos del uno junto al otro.
Tratamiento profiláctico:
una cena en un bonito restaurante de cuando en cuando,
y cada mañana,
un pensamiento alegre al decir buenos días.

Miren Agur Meabe

Comentarios

Entradas populares de este blog

Divagando una vez mas

        L o visible se hace invisible las verdades ocultas, distinguibles, los secretos, nos seducen. U n mundo físico se va dibujando con palabras inimaginables. Recónditas limitaciones humanas, entre ellas las del lenguaje. P alabras que nunca alcanzan a complejos personajes. Sombras misteriosas buscan pensamientos que divagan. Y o siempre inescrutable me sigo perdiendo sin encontrarme.

Es una lastima que no estés conmigo

Es una lastima que no estés conmigo cuando miro el reloj y son las doce , entrada la madrugada, hora que llaman bruja por estar repleta de magia. Me pongo ante una pantalla blanca y te escribo olvidándome por completo de ese dolor de espalda. Busco palabras que se conviertan en besos y caricias en conjuros cargados de sensaciones dulces y amargas. Es una verdadera lastima que no estés aquí conmigo cuando el día y la noche se funden Y vuelvo a mirar ese reloj y sigue esa misma hora, conservándose intacto ese paisaje que te reclama, en el que podamos prometernos bajo esos crepúsculos neutros que no seré ella, ni tú serás él , por que siempre seguiremos siendo nosotros los que fuimos cuando nos cruzamos en un mismo camino cargados de nuestras propias etapas. Es una lastima que no estés conmigo, una verdadera lastima…

¡Que los Sabios Majos nos apapachen!

Siempre tuve dudas con respecto a la tradición de los Reyes Magos: mi hija, Mohammed, sobrinos, etc... Pero mi padre me había transmitido con tanta pasión la ceremonia de escribir la carta, limpiar los zapatos, colocarlos en la salita, que entonces también era cocina y comedor, y despertarnos temprano el día 6, que , cuando supe cual era la realidad y de donde procedían los regalos, mi padre dejaba de fumar una temporada para ayudar al ahorro, él y mi madre economizaban para que, al menos, una petición de cada uno se cumpliese, no lo superé muy bien. Alrededor de los 12 años, comenzaron a contar conmigo para la complicidad de los preparativos, y mi padre, a quien le gustaba Baltasar porque siempre fue del sur, me llevaba de la mano a buscar el pentotal de la ilusión de los 3 chiquitines. Una vez, a las 10 de la noche del día 5 de enero, se dio cuenta de que faltaban las pilas de la moto pedida por Juan. Y los dos, abrigo y bufanda colocados a toda prisa, salimos en busca de una ferrete...