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Mostrando las entradas etiquetadas como Poemas

Maldita sea la cruz

Maldita sea la cruz que cargamos sin amor como una fatal herencia. Maldita sea la cruz que echamos sobre los hombros de los hermanos pequeños. Maldita sea la cruz que no quebramos a golpes de libertad solidaria, desnudos para la entrega, rebeldes contra la muerte. Maldita sea la cruz que exhiben los opresores en las paredes del banco, detrás del trono impasible, en el blasón de las armas, sobre el escote del lujo, ante los ojos del miedo. Maldita sea la cruz que el poder hinca en el Pueblo, en nombre de Dios quizás.  Maldita sea la cruz que la Iglesia justifica - quizás en nombre de Cristo- cuando debiera abrasarla en llamas de profecía. ¡Maldita sea la cruz que no pueda ser La Cruz!           Pedro Casaldáliga.

Ítaca

Cuando emprendas tu viaje a Ítaca pide que el camino sea largo, lleno de aventuras, lleno de experiencias. No temas a los lestrigones ni a los cíclopes ni al colérico Poseidón, seres tales jamás hallarás en tu camino, si tu pensar es elevado, si selecta es la emoción que toca tu espíritu y tu cuerpo. Ni a los lestrigones ni a los cíclopes ni al salvaje Poseidón encontrarás, si no los llevas dentro de tu alma, si no los yergue tu alma ante ti. Pide que el camino sea largo. Que muchas sean las mañanas de verano en que llegues -¡con qué placer y alegría!- a puertos nunca vistos antes. Detente en los emporios de Fenicia y hazte con hermosas mercancías, nácar y coral, ámbar y ébano y toda suerte de perfumes sensuales, cuantos más abundantes perfumes sensuales puedas. Ve a muchas ciudades egipcias a aprender, a aprender de sus sabios. Ten siempre a Ítaca en tu mente. Llegar allí es tu destino. Mas no apresures nunca el viaje. Mejor que dure muchos años y atracar, viejo ya, en la isla, enriqu...

“UNA MANO TOMÓ LA OTRA”

El niño John no es el niño Juan.   Los ojos del niño John y los ojos del niño Juan no ven las mismas cosas en el fondo del lago. Foto de José Palazón Bajo los párpados del niño John, la sed es un caballito de mar que vale dos dólares. Bajo los párpados del niño Juan, aletean las mariposas negras del vendedor de sandías. El niño John tiene un martillo de cristal, Las manos del niño John cuentan las semillas de las estrellas, los dedos del niño Juan juegan con la chapa de la luna nublada. Los ojos del niño John y los ojos del niño Juan no miran a los mismos pájaros   que tiemblan en la oscuridad. El niño John trae a su madre el declive de la montaña, el ruido del río, la perla de granizo le trae el niño Juan. Cuando se hace de noche la sombra del niño John sueña que es la sombra del niño Juan cuando se ha hecho de día. (Juan Carlos Mestre) Y, sin embargo, a pesar de esta distancia, se diría que se buscan y se necesitan, que se complementan, qu...

Nada es lo mismo

La lágrima fue dicha. Olvidemos el llanto y empecemos de nuevo, con paciencia, observando a las cosas hasta hallar la menuda diferencia que las separa de su entidad de ayer y que define el transcurso del tiempo y su eficacia. ¿A qué llorar por el caído fruto, por el fracaso de ese deseo hondo, compacto como un grano de simiente? No es bueno repetir lo que está dicho. Después de haber hablado, de haber vertido lágrimas, silencio y sonreíd: nada es lo mismo. Habrá palabras nuevas para la nueva historia y es preciso encontrarlas antes de que sea tarde. Ángel González

"Se llama calma",

Tranquilidad, ausencia de agitación y de nervios en la forma de actuar,  esta es la definición de calma. Este sentimiento, que así visto suena tan sencillo, no siempre es fácil de conseguir. La calma es una de las principales habilidades emocionales y la base para una buena salud mental. Así lo describe el Dalai Lama en esta maravilla de poema:  Se llama calma y me costó muchas tormentas.  Se llama calma y cuando desaparece…. salgo otra vez a su búsqueda.  Se llama calma y me enseña a respirar, a pensar y repensar.  Se llama calma y cuando la locura la tienta se desatan vientos bravos que cuestan dominar.  Se llama calma y llega con los años cuando la ambición de joven, la lengua suelta y la panza fría dan lugar a más silencios y más sabiduría.  Se llama calma cuando se aprende bien a amar, cuando el egoísmo da lugar al dar y el inconformismo se desvanece para abrir corazón y alma entregándose enteros a quien quiera recibir y...

Acompañame lluvia abajo

Acompáñame lluvia abajo en una tarde de matices serenos, donde entienda tu adiós. Pasaran los meses… Y también los años… Las noches se deshojaran en una armonía cruel inundándome de tu recuerdo, única compañía.

Mi cuerpo ya no es mi cuerpo

Mi cuerpo ya no es mi cuerpo, parece el de alguien que está muerto, inmerso en una metamorfosis creada por todos ellos. Ya no me queda esperanza. Me han robado el sueño. Despierta, siempre despierta para escuchar los silencios. Quisiera descansar de esto y no me dejan hacerlo, les pido, les ruego y siguen sin entenderlo. Sonrien , gestos y más gestos perdidos en los tiempos. Un ir y venir de sentimientos se pasean por este dormitorio, cargados de miedos. No quieren ver ni escuchar lo que en mis ojos les muestro. Callo ,silencio siempre silencio y un llanto disfrazado de sonrisa ofrezco. Sus ojos y mis ojos cómplices de esos silencios, sus palabras y mis palabras escritas pululan sin un lugar concreto. y sigo esperando ante un mar incierto, donde dicen que se cumplen los sueños, entre la música del universo. Ya ni estremecerme puedo, solo derramar este llanto perpetuizado y reseco, cuando en la noche me pierdo, entre un pasado, un presente y un futuro negro, muy negro, en la espera ...

Yo no soy yo

Yo no soy yo, si no ella.  Cuando le remuerden los días,  cuando las noches le pesan.  Desde fuera la observo,  descifrando sus miradas.  Palabras sin voz le escucho, mientras llora con sus risas.  Dejando en su rostro a una niña  que esperando esta escondida.  Yo no se quien soy, en ella.  Adornando su vida cada día  de un ramo de sus pensamientos.  Sentándose sobre su calma amanecer al alba espera. Pero ella no soy yo, no la conozco a ella.

A través del tiempo te busco.

A través del tiempo te busco. Soy quién en tu hombro al anochecer se posa, la sombra que al atardecer a tu lado yace. Yo existo en ti, soy ese alguien que trae las respuestas que cada día esperas. Me percibes en el aire, en el roce que te acaricia, en el sabor a sal de tus lágrimas, en el silencio que te escucha en esa soledad que te asfixia. Tú me llamas sin saberlo. Yo estoy ahí para esperarte. ¡calla! , no digas nada, tan solo sigue como hasta ahora esperándome en el tiempo. Yo seguiré estando presente en mi ausencia.

Deseo ser tu calma

Deseo ser tu calma y en la noche el secreto que nos envuelve en silencio. Ser si lo quisieras un poema rebosante de verbos, con los que acariciarte. Con los que besarte y sino te asustara , amarte en momentos como estos. Si me dejaras, podría ser tu nada y hasta tu todo. Ser un pasajero silencioso en ese tu trayecto...ser la luz del faro que te guíe hasta mi puerto. ¡Sabes! desearía poseer la llave que abriera tu corazón. Ser un día la mujer de tus pecados, pero nunca la de tus remordimientos. Si pudiera, que no puedo desearía ser todo eso y mucho mas... Pero tú ya elegiste otro destino, otro puerto, seducido por su misterio ese que yo no poseo. A d@v

Al otro lado de la noche

Huir quiero al otro lado de la noche en la que tu habitas. Encontrarme en ese paraje infinito que perpetua nuestra unión, con la sonoridad que emite el deseo. Donde las palabras se conviertan en sentimiento. Dónde poder leer los signos que me muestra tu cuerpo. Haciéndome sabedora de lo que descubren sobre mi tus diestros dedos. Huir quiero al otro lado de la noche en la que tu habitas, haciendo de el nuestro universo.

Revolviendo en mi baúl encontre esto

Esto digo aunque no pienso, puede ahora en sentimientos, sin querer decir "lo dije", lo dije porque lo siento, y no me arrepiento, de lágrimas derramadas por solo decir te quiero. E sta carta no es solo mía, tiene dueño. Pertenece al que escribió, fundido en nuestros recuerdos: Puede que Ana se arrepienta, pero, ¿qué será del resto? C on lo frágil, ¿que me siento? En el amor descubierto. D ejará su dueño sus palabras rotas dentro de éste infierno? M iro hacía el horizonte todo azul, todo nuestro, todo nuestro alrededor, y mi cuerpo ante tu cuerpo, y es en ese momento cuando me olvido de todo, de los sueños, de tesoros, de apartarme de éste puerto. Flores que hoy me acompaña mi dueño. Y no quiero desperdiciar un minuto flotan por el viento y comparto estos instantes con la persona que sueño, y quito del pensamiento, las roturas de esa carta. P orque esa carta es del dueño, una promesa cumplida sin tentaciones ni ensueños. Navega velero corre que el viento nos acompañ...

Una mujer, cualquier mujer, tu misma...

D esnuda,sentada sobre la cama. U n espejo escupe la imagen de una bella mujer marchitándose… U na espalda encorvada, sus ahora descolgajados pechos fueron desafiantes y altivos en otros tiempos . U na habitación en penumbra tornasolada por grises matices deslizándose por las paredes. Sombra espectrales, asoman por entre los muebles. T odo en esa mujer es cansancio derramado sobre su piel ahora ajada. S us doloridas y deformadas manos recorren partes de su cuerpo. Ese vientre ahora flácido que de vida fue el receptáculo, germinando en el a sus hijos por los que había reído y llorado. E se dormitorio le va pareciendo cada día más frío y oscuro. Y a sólo quedan recuerdos, noches de amor y pasión que en rutina se convirtieron, pesadillas, sueños una vida y tantos momentos. D espedidas amargas.

sin ti...

L a noche me trae tu esencia, la almohada acaricia mi rostro, imitando a cada una de tus manos. E n mi cama vacía, un reproche, nunca creí en esta ausencia, aunque en tu aroma, la traías cada vez que yo te respiraba; cuando escondía mi cara en el hueco de tu cuello, en esa esencia tan rara... U n rayo de luz entra por la ventana te busco, en esa ausencia en las sábanas impregnada. E xtiendo los brazos, busco tu mano... Pero todo es inútil, todo es en vano. Busco anhelante tus labios, tu imagen se me escapa. M e revuelvo asustada, salto de la cama, corro por el cuarto, voy a la ventana... ¿ D onde están tus manos, donde tus labios, si yo los necesitara? Y siento en medio un dolor, la noche me sabe a veneno, ansío tus besos y caricias, y la almohada de tu pecho, sin ti... N o tengo nada...

Perteneciéndome en esa ausencia

S ensaciones a través de tus ojos, se desplazan suavemente por mi inmóvil cuerpo. Mis pezones ansían encontrarse en tu boca, en tus labios . Mis caderas danzan sobre tu cuerpo con ese ritmo enloquecedor, que aleja por unos instantes ésos insistentes pensamientos que enturbian mí conciencia. Haces tuyas mis caderas. Toma mis manos en tus manos en este baile apasionado convertido en sueños que mi deseo ha forjado. Perteneciéndome en esa ausencia a la que tu me has castigado.