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Mostrando las entradas etiquetadas como Elucubraciones eroticas

Cartas que se guardan

artas que guardan esas noches inexistentes, el confuso perfume de un  abrazo, el temblor de unas  bocas que se buscan.  La música que  se pierde  escondiéndose en nuestros  cuerpos.  la huella del temblor...tantas y tantas cosas y nada a la vez. Abrir esa  carta, en el mismo rellano de la escalera, borrándose de un sólo plumazo todo  tu  alrededor. Abrasándome la tinta entre los dedos. Las frases repitiendo el rumor de las sábanas, la pasión y sus sombras, desdibujándose  el día. Llevando al papel el fragor de esas noches, más allá al otro lado donde nadie lo aguarda. Silencio y más silencio.  No existía ese alguien, existiendo. No habrá unas manos que se pongan a temblar al ser leídas cada una de esas palabras, que me causan este dolor. Nadie que reinicié una y otra vez la lectura  de ese trozo de papel para encontrar entre sus frases,  esas caricias hilvanadas y enfebrecidas por la distancia. En ese ...

Palabras, caricias verbales

is palabras toman cuerpo. Bailan en el aire,  no importandoles decir algo, solo desean convertirse en el ritmo que marca este momento. Mis palabras quieren creer que pueden hechizar, con un ligero sube, baja, con un grácil revoloteo. Creen estar dotadas de esa magia que en realidad carece. Todo el universo son ahora esas palabras en movimiento; llevan un mensaje secreto. Palabras que se unen y separan, exhibiendo su resplandor, luciendo sus pliegues. Mis palabras a veces se rinden, cuando se encuentran  entre otras en las que se sienten extrañas.  Se crecen cuando son impulsadas por las fantasías, que las logra transformar en historias que respiran y sienten. Son como alas que se han tejido con libertad que llevan cargadas.   A véces temen poseer el poder de causar daño y de decir aquello que no que deberia haber sido silencio. Temen llegar a ser un golpe seco con movimiento inesperado. Temen enmudecer, temen no lograr decir nada. En perder es...

Hacercandote a mí

scucho  tu respiración, cada vez más cerca. Primero en mi oreja, bajando hasta el brazo, subiendo de nuevo hacia mi nuca. Te miro, para después bajar de nuevo la mirada. Las yemas de tus dedos, un poco ásperas, rozan la piel de mi rostro. Mis labios tiemblan en esa proximidad. Desabrocho uno a uno los botones de tu camisa despacio, porque desnudarte rápidamente es negarnos un tiempo, ese que nos presta esa espera, ese ansia que lograra desbordándonos. Por eso, como digo, desabrocho esos botones con el deseo más acuciante. Tu pecho aparece ante mí sin pudor alguno. Mis dedos rozan suavemente esa piel dura y revestida de vello. El sentido del tacto llega a resultar sublime. Giro la cabeza, en busca de una boca que besar. Besas mis labios, mi cuello... mi pecho. Mis manos se entrecruzan con las tuyas. Tus dedos se posan sobre mis labios, que no dejan de temblar. Me precipito literalmente a tus brazos. .. Me estremezco impaciente. El ritmo acelerado de tu corazó...