Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como Carta

Ayer me mataron

Me negué a que me tocaran y con un palo me reventaron el cráneo. Me metieron una cuchillada y dejaron que muera desangrada. Cual desperdicio me metieron a una bolsa de polietileno negro, enrollada con cinta de embalar y fui arrojada a una playa, donde horas más tarde me encontraron. Pero peor que la muerte, fue la humillación que vino después. Desde el momento que tuvieron mi cuerpo inerte nadie se preguntó donde estaba el hijo de puta que acabo con mis sueños, mis esperanzas, mi vida. No, más bien empezaron a hacerme preguntas inútiles. A mi, ¿Se imaginan? una muerta, que no puede hablar, que no puede defenderse. ¿Qué ropa tenías? ¿Por qué andabas sola? ¿Cómo una mujer va a viajar sin compañía? Te metiste en un barrio peligroso, ¿Qué esperabas? Cuestionaron a mis padres, por darme alas, por dejar que sea independiente, como cualquier ser humano. Les dijeron que seguro andábamos drogadas y lo buscamos, que algo hicimos, que ellos deberían habernos tenido vigiladas. Y solo muerta entend...

Querida Ana

Querida Ana: Hace unos minutos me emocioné con tu correo y dejé en libertad esas lágrimas que de vez en cuando me vienen bien. Pensé en ti como si recorriera las páginas de un albúm de fotos. Ahora Ana con tres años, con siete, con quince. Ana que ríe y llora, Ana que hace planes, que sueña, Ana desorientada, Ana mirando al mundo a través de su pensamiento, metiéndose dentro de él, envolviéndose con todos los misterios que no se pueden descifrar, con los códigos encriptados de la vida. Las dificultades te dan la sabiduría necesaria no solo para resolverlas, sino y sobre todo, para demostrarnos que los retos personales nos hacen grandes. Tómate tu tiempo, pero espero que sepas administrarlo para reflexionar sobre ti misma, sobre tus posibilidades, sobre lo que te necesitamos la gente que te queremos, y sobre todo para tomar conciencia de lo mucho que te queda por disfrutar, soñar, aprender, comprender, y compartir. La vida es pura contradición, pero qué quieres q...