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Mostrando las entradas etiquetadas como Erotico

Adherida a mi piel

A dherida mi piel a su desnudez, sus labios rozaron los míos. Entre mis adormecidos senos se posarían sus cálidas manos. y con la glotonería de un niño, se deleitaría con mis pezones con sabor almizcleño. Abrasadores poemas buscaría bajo mí cintura, con los que acallar su desasosiego. Respirando , abriéndonos, sumergiéndonos en una paralela catarsis, mientras nuestros sexos ardían por fuera y por dentro. Descubriendo en nuestros poros secretos de muchas lunas que aún no crecieron.

Deseo ser tu calma

Deseo ser tu calma y en la noche el secreto que nos envuelve en silencio. Ser si lo quisieras un poema rebosante de verbos, con los que acariciarte. Con los que besarte y sino te asustara , amarte en momentos como estos. Si me dejaras, podría ser tu nada y hasta tu todo. Ser un pasajero silencioso en ese tu trayecto...ser la luz del faro que te guíe hasta mi puerto. ¡Sabes! desearía poseer la llave que abriera tu corazón. Ser un día la mujer de tus pecados, pero nunca la de tus remordimientos. Si pudiera, que no puedo desearía ser todo eso y mucho mas... Pero tú ya elegiste otro destino, otro puerto, seducido por su misterio ese que yo no poseo. A d@v

Con arcilla de la tierra de mis sueños

C on arcilla de la tierra de mis sueños tu cuerpo y rostro moldeo, junto con ésos cálidos brazos que rodearan mi cuerpo. M e siento Dios en ésos instantes al crearte en mis adentros, entre una suave sonrisa, mí cuerpo comienza un sutil balanceó, mientras me voy perdiendo en la calidez de tú piel de arcilla, esculpo una a una miles de caricias y cincelo sobre ti miles de besos. T e despierto con mis sentidos. Tus manos curiosas van en busca mis pechos, brotando entre tus dedos, perdiéndose dentro de tu boca. M ientras agitada de deseo, sigo ese mismo balanceó, fusionándose la arcilla de nuestras pieles en ese acalorado acoplamiento de cuerpo contra cuerpo, hasta derramarnos por dentro y por fuera la humedad de nuestros sexos. E ntre gemidos nos dejaremos transportar a un interminable éxtasis como único universo, con el que llegará el fin de ese apasionado balanceo. C on la arcilla de la tierra de mis sueños seré Dios por unos momentos.