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Éxtasis



A pesar de su edad, disfrutaba aún de instantes como éste en que quería correr en vez de caminar, bailar dando saltitos arriba y abajo en la acera, lanzar un aro, tirar algo al aire y volver a tomarlo o quedarse quieta y reírse de… nada, sencillamente de nada. 
 Katherine Mansfield

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Querida Ana

Querida Ana: Hace unos minutos me emocioné con tu correo y dejé en libertad esas lágrimas que de vez en cuando me vienen bien. Pensé en ti como si recorriera las páginas de un albúm de fotos. Ahora Ana con tres años, con siete, con quince. Ana que ríe y llora, Ana que hace planes, que sueña, Ana desorientada, Ana mirando al mundo a través de su pensamiento, metiéndose dentro de él, envolviéndose con todos los misterios que no se pueden descifrar, con los códigos encriptados de la vida. Las dificultades te dan la sabiduría necesaria no solo para resolverlas, sino y sobre todo, para demostrarnos que los retos personales nos hacen grandes. Tómate tu tiempo, pero espero que sepas administrarlo para reflexionar sobre ti misma, sobre tus posibilidades, sobre lo que te necesitamos la gente que te queremos, y sobre todo para tomar conciencia de lo mucho que te queda por disfrutar, soñar, aprender, comprender, y compartir. La vida es pura contradición, pero qué quieres q...

sin ti...

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Despierto con los últimos pájaros de la noche aleteando sobre el borde oscuro de mi vientre. La luna es apenas una sonrisa en el cielo y como hilachas cuelgan, irracionales, los vestigios de un mundo enajenado. Cae la última estrella; el cielo se parte en dos. Una serpiente deja su último vestido para morir de cara al sol. Todo parece ser parte de un final que se anunciaba en ti desde hace tiempo, ahora aquí se encuentra, dolorosamente pétreo. Mientras a lo lejos sigo escuchando tu silencio repitiéndose una y otra vez como si tratase de un eco .