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Mostrando entradas de 2012

Mi cuerpo ya no es mi cuerpo

Mi cuerpo, ya no es mi cuerpo, es más, el de alguien que está muerto. Inmerso en una metamorfosis creada por todos ellos. Me han robado el sueño. Despierta, siempre despierta para escuchar los silencios. Quisiera descansar de todo esto y no me dejan hacerlo, les pido, les ruego y siguen sin entenderlo. Sonríen, gestos y más gestos perdidos en los tiempos. Un ir y venir de sentimientos se pasean por este dormitorio, cargados mayoritariamente de miedos. No quieren ver ni escuchar lo que en mis ojos les muestro. Callo ,silencio, siempre silencio y un llanto disfrazado de sonrisa ofrezco. Sus ojos y mis ojos cómplices de esos silencios, sus palabras y mis palabras escritas pululan sin un lugar concreto. y sigo esperando ante un mar incierto, donde dicen que se cumplen los sueños, entre la música del universo. Ya ni estremecerme puedo solo derramar este llanto perpetuizado y reseco, cuando en la noche me pierdo, entre un pasado, un presente y un futuro negro, muy negro, en la e…

_Rozandonos_

igo tu respiración, cada vez más cerca. Primero acariciando en mi oreja, deslizándose por uno de mis  brazos, volviendo de nuevo hacia mi nuca. Me enervo, sintiendo un sudor frio.  Te miro, bajando de nuevo la mirada. Las yemas de tus dedos rozan la piel de mi rostro. Mis labios tiemblan en esa proximidad aun silenciosa. Desabrocho uno a uno los botones de tu camisa, despacio, porque desnudarte rápidamente es negarnos un tiempo precioso, ese que nos presta esa espera, ese ansia que logrará desbordándonos.

Tu pecho aparece ante mí sin pudor alguno. Mis dedos rozan suavemente esa piel dura y revestida de vello. El sentido del tacto llega a resultar sublime.

Giro la cabeza, en busca de una boca que besar.
Besas mis labios, mi cuello... mi pecho.

Mis manos se entrecruzan con las tuyas. Tus dedos se posan sobre mis labios, que no dejan de temblar. Me precipito literalmente a tus brazos. .. Me estremezco impaciente. El ritmo acelerado de tu corazón ahora se adhiere a mí pecho. Aprietas tu boc…

EL HOMBRE DE LOS JUEVES

abizbajo, ensimismado, casi escondido, pasando desapercibido, llegaba todos los jueves a aquel lugar desolado.
Se sentaba en un banco, y miraba hacia las tumbas sin fijarse en ninguna, pero sabiendo donde estaba aquel recuerdo  que guardaba el tesoro secreto.
En sus manos, ninguna flor, sólo llevaba el dolor que su mirada reflejaba.
A veces una mueca denotaba una sonrisa como si con alguien hablara, y una dulce compañía su soledad compartía
dejándole un poco de paz.
Todos los jueves llegaba cerca del mediodía, y cuando atardecía, emprendía el regreso
solitario .. pensativo habiendo cumplido lo que mantenía en secreto.
Algún juramento había hecho "seguiremos juntos los jueves" como aquellos encuentros furtivos que tuvo con su amada
y aún sigue manteniendo en la tierra del silencio.

Mi casa es la escritura