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Mostrando las entradas etiquetadas como Relato Erotico

Su obra en mi cuerpo

Conversábamos desnudos sobre los grandes almohadones. Sus manos acariciaban mis pechos y sus dedos se entretenían en ir dibujando  círculos invisibles alrededor de las rosadas aureolas de mis pezones … Hacía  tiempo que él había  tratado  de convencerme para que posase  para uno de sus cuadros. Creí que se trataba de una broma, pero ante su insistencia comprendí que dicha   proposición iba completamente en serio. Rehúse  hacerlo mi pudor no me lo permitía. Acabé respondiéndole  que me lo pensaría. Posar desnuda como sus otras modelos, no era algo que me apeteciese, mi cuerpo ya tendía a descolgarse por la edad. Me  dediqué  a mirarme desnuda ante el espejo de mi dormitorio una y otra vez, viéndome en ese receptáculo de cristal una vez mejor que otras.   Pero acabe haciéndolo, me costó mucho dar ese paso, pero lo conseguí. Cuando se lo dije, apenas pude mirarle y él que me conocía  desde hacía tiempo, sa...

Trazos envolventes

e encontraba disfrutando de mí día libre. Las pinturas expuestas en el escaparate de una tienda de arte había llamado mí atención. Tras uno segundos o tal vez minutos de contemplación de esos lienzos, advertí que el reflejo de un hombre en el cristal de ese escaparate, me estaba observando. Se trataba de un hombre de mediana edad, cabello y barbas canosa casi blancas y gafas con montura metalizada. Era de esas personas que resultan agradables a la vista. Me pareció raro que un hombre así me estuviera mirando. No parecía de ese tipo de hombres que se dedican a mirar a las chicas. Seguí disfrutando de las pinturas, cuando tras de mí escuché un carraspeo nervioso. Giré mí rostro encontrándome con una sonrisa en el rostro de él. Tras disculparse por su atrevimiento, intento explicarme el motivo de que hubiera estado observándome. Era pintor y necesitaba ayuda para llevar a cabo un experimento. No podía salir de mí estupor. No me veía posando y se lo dije, pero el me t...

Vino y Rosas

iempre me gustó verlo dormir. Lo hice durante mucho tiempo a través de la abertura de la puerta de su dormitorio. Dormía y duerme desnudo. Desde mí escondite podía disfrutar de su cuerpo. Acariciaba con mis manos de adolescente virgen su espalda velluda con sumo cuidado, como si temiera despertarlo. Me deslizaría suavemente hasta sus nalgas. Yendo y viniendo por cada una de las partes expuestas a mí mirada curiosa y excitada. Es un ritual que el desconoce, que inicié no hace mucho y que he ido perfeccionando con el tiempo. Con ese hombre llegué a sentir cómo mí cuerpo de niña se alejaba, dejando en su lugar el de una adolescente que no lo veía como su padrastro, si no cómo hombre. Su cuerpo tenía la fuerza de perturbarme hasta humedecerme. Y no su cuerpo sino la brisa sudorosa que emanaba de sus poros. Mis manos necesitaban perderse bajo mí camisón y acariciar ese púbis casi infantil y adentrarse en ese sexo que parecía contener en sus profundidades un fuego en...

Unas mesas nos separan.

e trasfondo escucho el repiqueteo de la lluvia sobre los cristales, abro el libro que se encuentra sobre la mesa, fijándome en ese primer párrafo que leo sin entender su contenido,volviendo a cerrarlo.Inquieto, busco encontrar algo que me distraiga. Enciendo el ordenador dispuesto a buscar paginas, foros o lugares en los que por equivocacion, logren retener mi atencion. Nada. Sin lugar a dudas, existe una confabulación de los medios qur dispongo para entretenerme, para que eso no suceda. La television es una pena y la conexión a internet se encuentra tan inestable como yo. Repaso con desgana una revista, las imágenes pasan y pasan ante mi, sin que logren llamar mi atención, por lo que vuelvo a cerrarla. Me pongo en pie y me dirijo a la ventana, la abro, me gusta ver llover, me gusta ese olor a humedad que arranca al asfalto. Ya siendo un niño me gustaron los dias así, por lo que me tacharon de ser un niño raro. Mi infancia fue solitaria y silenciosa; haciendo de mi una pers...

Nada es eterno...

briendo  las puertas del balcón, su rostro se encontró con  el relente de la madrugada. Su mirada mortecina fue recorriendo los montículos de hojas resecas  del otoño.   Todo en el jardín ofrecía un aspecto que armonizaba con su estado de ánimo. Aún se encontraba bajo los efectos de la marcha de ella. Sin lugar a dudas, todas las despedidas, tienen señales reconocibles, indicios: los que él se había negado a ver. El tiempo trae y lleva las cosas, nada es eterno...  Desde que ella se había marchado, las noches se habían convertido en continuas vigilias, surgiendo de su memoria recuerdos de diferentes texturas. Le bastaba cerrar los ojos, encontrandosela  sentada en ese balancin que se habia traido con ella por ser parte de la herencia de su abuela materna, en la que con un libro entre sus manos leia junto a la fuente  del jardin  o perdida en sus propios pensamientos. La casa había quedado impregnada de su pres...

Fui

ui una niña la que sin saber el motivo, cambió juegos por lloros. El dolor suele tener diversas formas de manifestarse en la vida de cualquier ser humano. Caminé durante demasiados años de la mano de otros, que temían que pudiera romperme dado a esa fragilidad con la que me invistieron. Tal vez por eso aprendí a caminar por mí misma a dar esos primeros, a sufrir mis primeras caídas cuando mi juventud había pasado. Todo en mi vida llevó un enorme retraso, motivo quizás para que siguiera creyendo en esas “cosas” que otras personas habían dejado atrás en no se sabe que parte de sus vidas. Me aferré a ser lo que se me tenía prohibido sin prohibírmelo. La adolescencia se me había ido impregnando de desilusiones y más llanto. Ese querer y no poder, puede convertirse en algo demasiado amargo. Mi cuerpo no me permitía que me alejase del dolor físico y moral. “Vivir” se llegaría a transformar en un sobrevivir ceniciento. Fui y temo que sigo siendo "in...