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Mostrando entradas de abril, 2011

Ese no era mi día

uantas veces le había reprendido a mí madre por aquella maldita costumbre de joven quinceañera, de sacar la cabeza por la ventanilla del coche yendo en marcha, cuando veía a algún hombre que le gustaba. Pero ella como era habitual en estás y en otras cosas no solía hacerme ni caso. Juan, mí marido me decía que la pobre estaba perdiendo la cabeza, pero nunca pensé que la llegara a perder de esa manera. Su comportamiento era el de una adolescente. Y ahora por ello, en el asiento trasero se encontraba su cabeza toda despeinada y chorreante de sangre. Menos mal, que aún no la había llevado a la peluquería para la que ésta mañana tenía hora, habría sido una pena. Para el colmo me esta poniendo pérdida la tapicería. Parecía estar viendo a Juan hecho una fiera al ver la enorme mancha de sangre en su querido coche. Siempre ha sido algo obsesivo con todo lo que se refiriere a él. A veces no he podido evitar sentir auténticos celos, al ver que recibía más atenciones que yo misma. Parece ser que…