Ir al contenido principal

Pinceladas de deseo



Cierro los ojos y
con el pensamiento te palpo.
y tu cuerpo trazo.
Con uno de mis dedos
quiero dibujar tus labios.
sobre tu piel de lienzo,
arrastro pinceladas de deseo
con las que colorear tus ojos de lujuria,
superponiéndose sensaciones,
de colores inciertos.
Respiraciones agitadas,
trementina,óleo
sudores y fluidos
en la la confusión de nuestros cuerpos.
Bocas y manos juegan en esos
recintos por el deseo profanados.
El éxtasis
firma con una
muerte instantánea de belleza repleta.



Comentarios

  1. Silencio es tal la belleza del poema que sobran comentarios.

    Eso si, más besos.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

¡Que los Sabios Majos nos apapachen!

Siempre tuve dudas con respecto a la tradición de los Reyes Magos: mi hija, Mohammed, sobrinos, etc... Pero mi padre me había transmitido con tanta pasión la ceremonia de escribir la carta, limpiar los zapatos, colocarlos en la salita, que entonces también era cocina y comedor, y despertarnos temprano el día 6, que , cuando supe cual era la realidad y de donde procedían los regalos, mi padre dejaba de fumar una temporada para ayudar al ahorro, él y mi madre economizaban para que, al menos, una petición de cada uno se cumpliese, no lo superé muy bien. Alrededor de los 12 años, comenzaron a contar conmigo para la complicidad de los preparativos, y mi padre, a quien le gustaba Baltasar porque siempre fue del sur, me llevaba de la mano a buscar el pentotal de la ilusión de los 3 chiquitines. Una vez, a las 10 de la noche del día 5 de enero, se dio cuenta de que faltaban las pilas de la moto pedida por Juan. Y los dos, abrigo y bufanda colocados a toda prisa, salimos en busca de una ferrete...

Con uno de mis dedos

Con uno de mis dedos, rozo tus labios, dibujar tu boca intento. Cerrando los ojos te pienso siguiendo la línea con mi dedo, con el pensamiento te palpo. En tu rostro se dibuja una sonrisa, que por azar  es la que busco. La libertad entre mis dedos crea pinceladas de luces, hago nacer los ojos que deseo. Siguiendo los pasos ciegos sobre tu piel de lienzo , se derraman colores de deseo, entre caricias disuelto. Me miras, de cerca me miras, pero yo no te veo, solo te siento con el pincel de mis dedos jugamos tan solo a tocarnos. Nos miramos cada vez más de cerca yo, siempre con los ojos cerrados. Superponiéndose  sensaciones, de colores inciertos en respiraciones agitadas, se confunden nuestros cuerpos. Nuestras bocas se reencuentran mordiéndose con los labios, sabores de deseo degustamos perfumes de amores viejos, jugando en sus recintos. El silencio limpia nuestras frentes, sudorosas de trementina y óleo. Entonces mis manos buscan hundirse en tu enmarañado cabello...

Os dejo la descripción que de ella hizo Azorín: Alto en el Pedernoso

La posada de  Azorín  Don Quijote En marcha hacia el claro Levante. Y hagamos un alto en el Pedernoso. Cuando se sale de Madrid con dirección a Levante, pasado Aranjuez, se encuentra Ocaña. En Ocaña se bifurca la carretera. El ramal de la derecha conduce a Andalucía. El de la izquierda se dirige a Valencia, Alicante y Murcia. Después de Quintanar de la Orden nos encontramos en el Pedernoso. Nos dice Madoz que el Pedernoso se halla edificado «en terreno llano y sobre una cantera de pedernal». El término es abundante en plantas útiles y en granos. Se halla enclavado en la provincia de Cuenca y dentro del partido judicial de Belmonte. En Belmonte nació fray Luis de León. Pertenece el Pedernoso a la Audiencia territorial de Albacete. En el Pedernoso hacían cambio de tiros las antiguas diligencias. El revezo se efectuaba en esta posada en que acabamos de entrar. La posada se llamaba «Nueva» a principios de siglo XIX. Su patio es ancho. Ha entrado lentamente en su ámbito un magnífi...