Mi cuerpo, ya no es mi cuerpo,
es más, el de alguien que está muerto.
Inmerso en una metamorfosis
creada por todos ellos.
Me han robado el sueño.
Despierta, siempre despierta
para escuchar los silencios.
Quisiera descansar de todo esto
y no me dejan hacerlo,
les pido, les ruego
y siguen sin entenderlo.
Sonríen, gestos y más gestos
perdidos en los tiempos.
Un ir y venir de sentimientos
se pasean por este dormitorio,
cargados mayoritariamente de miedos.
No quieren ver ni escuchar
lo que en mis ojos les muestro.
Callo ,silencio, siempre silencio
y un llanto disfrazado de sonrisa ofrezco.
Sus ojos y mis ojos
cómplices de esos silencios,
sus palabras y mis palabras escritas
pululan sin un lugar concreto.
y sigo esperando ante un mar incierto,
donde dicen que se cumplen los sueños,
entre la música del universo.
Ya ni estremecerme puedo
solo derramar este llanto perpetuizado y reseco,
cuando en la noche me pierdo,
entre un pasado, un presente
y un futuro negro, muy negro,
en la espera de que alguien me ayude
en algo que yo no puedo.
Estoy cansada de no haber vivido,
y descansar, es lo que necesito.
L o visible se hace invisible las verdades ocultas, distinguibles, los secretos, nos seducen. U n mundo físico se va dibujando con palabras inimaginables. Recónditas limitaciones humanas, entre ellas las del lenguaje. P alabras que nunca alcanzan a complejos personajes. Sombras misteriosas buscan pensamientos que divagan. Y o siempre inescrutable me sigo perdiendo sin encontrarme.

Cúanta tristeza derrama este poema!
ResponderEliminarSaludos.
Un poema con mucho dolor a cuestas.
ResponderEliminarUn fuerte abrazo Ana.
Inventamos sueños de amor para estar a salvo.
ResponderEliminarSupongo que está bien describirnos como algo inconcluso...
No es cierto que el Otro nos completa.