Ir al contenido principal

Te busco


Atraves del tiempo te busco.
Soy quién en tu hombro

al anochecer se posa,

la sombra que al atardecer

a tu lado yace.

Yo existo en ti,

soy ese alguien

que trae las respuestas

que cada día esperas.

Me percibes en el aire,

en el roce que te acaricia,
en el sabor a sal de tus lágrimas,
en el silencio que te escucha

en esa soledad que te asfixia.

Tú me llamas sin saberlo.

Yo estoy ahí para esperarte.

¡calla! , no digas nada,

tan solo sigue como hasta ahora

esperándome en el tiempo.

Yo seguiré estando presente

en mi ausencia.

Comentarios

  1. Hola guapa, ya volví de Lisboa, una ciudad llena de luz.

    Un texto esperanzador a pesar de la tristeza, me guata

    Un abrazo

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

LA IMAGEN EQUIVOCADA

josé-chávez-morado-cristo,-la-pasión-de-los-pobres ¿De qué quiere usted la imagen? - Preguntó el imaginero- Tenemos santos de pino, Hay imágenes de yeso. Mire este Cristo yacente, madera de puro cedro. Depende de quién la encarga: una familia, o un templo, o si el único objetivo es ponerla en un museo - Déjeme, pues, que le explique lo que de verdad deseo: Yo necesito una imagen del Jesús el galileo que refleje su fracaso intentando un mundo nuevo, que conmueva las conciencias y cambie los pensamientos. Yo no la quiero encerrada en iglesias ni conventos, ni en casa de una familia para presidir sus rezos. No es para llevarla en andas cargada por costaleros. Yo quiero una imagen viva de un Jesús hombre, sufriendo que ilumine a quien la mire el corazón y el cerebro, que den ganas de bajarlo de su cruz y del tormento, y quien contemple esa imagen no quede mirando un muerto ni que con ojos de artista solo contemple un objeto ante el que exclame admirado: “¡qué torturado más bello!” -Perdóne...

Un manto de hojas

Un manto de hojas secas cubren este cuerpo, aterido que tiembla en su letargo. La noche esta crujiendo y yo sigo temblando de frío mis manos de humo, se pierden sobre tu nada. Mis cabellos flotando en busca de ese tu cuerpo invitándote, a inundar mi tierra a perderte en mis adentros. Te ofrezco mar y arena y esos sus olores frescos. respírame, en mi desconcierto, mientras cruje la noche y te voy perdiendo.

¡Que los Sabios Majos nos apapachen!

Siempre tuve dudas con respecto a la tradición de los Reyes Magos: mi hija, Mohammed, sobrinos, etc... Pero mi padre me había transmitido con tanta pasión la ceremonia de escribir la carta, limpiar los zapatos, colocarlos en la salita, que entonces también era cocina y comedor, y despertarnos temprano el día 6, que , cuando supe cual era la realidad y de donde procedían los regalos, mi padre dejaba de fumar una temporada para ayudar al ahorro, él y mi madre economizaban para que, al menos, una petición de cada uno se cumpliese, no lo superé muy bien. Alrededor de los 12 años, comenzaron a contar conmigo para la complicidad de los preparativos, y mi padre, a quien le gustaba Baltasar porque siempre fue del sur, me llevaba de la mano a buscar el pentotal de la ilusión de los 3 chiquitines. Una vez, a las 10 de la noche del día 5 de enero, se dio cuenta de que faltaban las pilas de la moto pedida por Juan. Y los dos, abrigo y bufanda colocados a toda prisa, salimos en busca de una ferrete...