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Lluvia de estrellas

  Engalanan todo el cielo, lagrimas del universo. Fulgurantes sus destellos estrellas plañideras que lloran siempre, riendo risas ensordecedoras, caen sobre agujeros negros, llegando a nosotros su llanto. Lluvia, lluvia y más lluvia…   Nos mandan esas estrellas cayendo sobre vuestras cabezas, tiñéndolas de sus reflejos.   

La otra Navidad

aura dejó caer la tapa del baúl, en su interior se encontraban los cuadernos con los dibujos que había coloreado  Borja, entre muchos otros objetos. Las manos le temblaban. El silencio en la casa era demasiado intenso se dijo así misma. Se puso en pie y se giro  hasta quedar frente al árbol de navidad. Sintió frío, lo que la llevó a cruzarse la vieja chaqueta de lana que había pertenecido a Javier su marido, que le quedaba enorme. Con los brazos cruzados se quedó mirando el árbol de navidad. Los recuerdos fueron ensartándose uno a uno ese ramaje artificial que ella misma había decorado ésa misma mañana.  Se vio un año atrás colgando esos mismos adornos y esas luces. Borja había ido descubriendo una parte de lo que era la navidad. Emocionado había ayudado a Laura en la decoración de ese árbol. Fue entregándole ángeles, bolas de colores, estrellas centelleantes, para que ella los fuese colgando  ya que él debido a su corta estatura no podía hacerlo. ...

Muerdo una manzana

uerdo provocativamente una manzana, confiriendose en mi boca y en mis labios su carne, su jugo .  Le miro, le observo   y siento como su mirada de océano en calma al recorrerme me inflama. No dejo de mirarlo y adivino en  las  canas que lo acompañan desde hace años, su vida.  Sus ojos azulados no se despegan de mí. Me siento atraida , hipnotizada. Acerco la manzana a mi nariz , su  aroma  me resulta tan agradable, que sigo  masticando esta  fruta que no deja de danzar en mi boca,   impregnadola de ese jugo tan acido.  Cierro los ojos para sumergirme en el sabor , siento que nunca he disfrutado de otra manzana como lo estoy haciendo de esta.   Abro mis ojos y me vuelvo a reencontrar sus ojos , con su piel blanca  mediterránea, el calor del verano hace que gotas de sudor corran por mi espalda .   Se acerca despacio, bajo la calma que le viste...  Yo todavía con el sabo...

Albergar un sueño

Mi deseo es albergar un sueño,  en el que tu no aparezcas. Mi deseo es volver  a caminar sin pies y a volar sin alas . Sintiendome  de nuevo yo, algo que me arrebataste con tu comportamiento. Volveré  a vestirme con  esa calma que hoy me falta y tanto echo de menos. Limpiare mis ojos de la huella que los tuyos dejaron dentro. ¿Amor? No creo que aquello,  llevase ese nombre , no lo creo. Mis sentidos tan solo  se aferraron a la sin razón de un  imposible, lo que hoy  estoy pagando. esperare a percibir como llega hasta mí ese relajante aroma que trae el olvido consigo. Brotándome  una sonrisa toda cuajada de esperanza, que deje de hacerme sentir pérdida.

Ahora que sé

Ahora que sé que no te tengo y de que nunca te he tenido.  Ahora que no tendre  a quien escribirle un poema  que encierre el amor entre sus letras.  Ahora que me autocastigo a este final como condena,  olvidando todo lo que llevo dentro,  le cerrare la puerta a los sentimientos.  Mirare hacía otro lado y desoiré de mi corazón su queja…  Ahora ante esta abrupta y despiadada realidad,  volveré a ser esa marioneta que aprendió un día  a esconderse tras una sonrisa.

Atrapada en el silencio

Un otoño adormecido. Un deseo acallado. Un querer y no poder en ésta realidad de la que a diario huyo. Un jinete sin caballo Una luna sin cielo Un amor que agoniza sin haber nacido. Un silencio que me atrapa. Un horizonte en tu mirada. Un invierno y mucho frío. Un reloj marcando un final sin que nada haya ocurrido. Mientras que mí realidad, con sarcasmo me hace un guiño

Cartas que se guardan

artas que guardan esas noches inexistentes, el confuso perfume de un  abrazo, el temblor de unas  bocas que se buscan.  La música que  se pierde  escondiéndose en nuestros  cuerpos.  la huella del temblor...tantas y tantas cosas y nada a la vez. Abrir esa  carta, en el mismo rellano de la escalera, borrándose de un sólo plumazo todo  tu  alrededor. Abrasándome la tinta entre los dedos. Las frases repitiendo el rumor de las sábanas, la pasión y sus sombras, desdibujándose  el día. Llevando al papel el fragor de esas noches, más allá al otro lado donde nadie lo aguarda. Silencio y más silencio.  No existía ese alguien, existiendo. No habrá unas manos que se pongan a temblar al ser leídas cada una de esas palabras, que me causan este dolor. Nadie que reinicié una y otra vez la lectura  de ese trozo de papel para encontrar entre sus frases,  esas caricias hilvanadas y enfebrecidas por la distancia. En ese ...