Ir al contenido principal

Imagenes

a plaza se inunda de sonoridades revestidas de armonía. Los árboles han estallado en mil ramas, sobre las que los gorriones hacen equilibrio. La ropa tendida en las ventanas, baila al compás con las que las lleva el aire caliente. El pueblo y sus gentes se encuentran bajo el hipnotismo de la siesta. Las voces de los niños gritan rompiendo el silencio de la tarde. Los segundos, minutos y horas se pasean por las calles.
Los viejos que apenas duermen atraviesan la plaza con pasos arrastrados, sentándose a la sombra. Sólo miran, escuchan y esperan. Sus arrugadas y artríticas manos son utilizadas como visera espantan alguna que otra mosca. Un hombre camina solo, enciende un pitillo tras otro y habla entre dientes, cerrando los ojos para sentir mejor el roce del aire. El tiempo es detenido por el silencio de la gente, como si ya nada quedara por pasar. De repente las plañideras campanas de la iglesia, derraman sobre ese pueblo su triste sonido a muerte. Una pregunta pasa de boca en boca.

¿Por quién doblan las campanas…? Nadie sabe, aún nadie sabe…solo saben que la dama de la guadaña, ha venido a por su cosecha. La tarde sigue su arrastrado paso.La gente sigue esperando, sin tener claro que esperan. La vida sonríe desde lejos, no todos ya notan su presencia.

Comentarios

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

LA IMAGEN EQUIVOCADA

josé-chávez-morado-cristo,-la-pasión-de-los-pobres ¿De qué quiere usted la imagen? - Preguntó el imaginero- Tenemos santos de pino, Hay imágenes de yeso. Mire este Cristo yacente, madera de puro cedro. Depende de quién la encarga: una familia, o un templo, o si el único objetivo es ponerla en un museo - Déjeme, pues, que le explique lo que de verdad deseo: Yo necesito una imagen del Jesús el galileo que refleje su fracaso intentando un mundo nuevo, que conmueva las conciencias y cambie los pensamientos. Yo no la quiero encerrada en iglesias ni conventos, ni en casa de una familia para presidir sus rezos. No es para llevarla en andas cargada por costaleros. Yo quiero una imagen viva de un Jesús hombre, sufriendo que ilumine a quien la mire el corazón y el cerebro, que den ganas de bajarlo de su cruz y del tormento, y quien contemple esa imagen no quede mirando un muerto ni que con ojos de artista solo contemple un objeto ante el que exclame admirado: “¡qué torturado más bello!” -Perdóne...

Llueve rojo

Llueve rojo mientras contemplo y escudriño esos charcos de turbios recuerdos Llueve rojo salpicando sobre mis pechos, rodando por mí vientre hasta enredarse en la maraña de mí pubis. Llueve rojo y mis labios pronuncian palabras sobre esas sábanas ahora resecas. Guardo silencio en ese amor atemporal y exprimo esos adverbios complejos. Demasiados deseos haciéndose charcos, charco de lluvia roja ... Por eso hoy pienso y callo y espero en rojo…

Fantasmas de nieve

F antasmas de nieve en los cristales el dolor de un secreto callado, se desliza silenciosamente por esas cuatro paredes un perderse y no atreverse un aroma a fracaso por toda la estancia se percibe. L os recuerdos salen de debajo de la cama recostada en el sillón espero en mi vida es habitual, costumbre un cigarro tiembla entre mis dedos su humo sube y sube… T an solo el péndulo del reloj se mueve con un tic tac repetitivo en el espejo hay un rostro, el rostro de alguien que ha envejecido, sus facciones me son familiares. L a ceniza cae en silencio dejando sobre el suelo un cerco. L os fantasmas de los cristales han ido desapareciendo el sol ya ha salido y yo aún aquí espero a que tú asomes de nuevo. D edicado a mi querido Ignacio mas conocido como © Igna