ste cuento se va acabando,
puedo escuchar su caminar arrastrado
en ese pasarse la vida esperando.
Remonto con ese silencio que nace en la garganta
y muere entre notas y ntas de jazz...,
que se convierte en una añorada nana.
Dejenme escribir una nueva poesia
aunque sus palabras hoy puedan desteñir de desesperanza.
Dejenme volver a meterlas en una botella de vidrio
como aquella otra que hace tiempo
lancé al oceano de las ilusiones
hoy el de las causas perdidas.

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