Ir al contenido principal

Entradas

Deseo ser tu calma

Deseo ser tu calma y en la noche el secreto que nos envuelve en silencio. Ser si lo quisieras un poema rebosante de verbos, con los que acariciarte. Con los que besarte y sino te asustara , amarte en momentos como estos. Si me dejaras, podría ser tu nada y hasta tu todo. Ser un pasajero silencioso en ese tu trayecto...ser la luz del faro que te guíe hasta mi puerto. ¡Sabes! desearía poseer la llave que abriera tu corazón. Ser un día la mujer de tus pecados, pero nunca la de tus remordimientos. Si pudiera, que no puedo desearía ser todo eso y mucho mas... Pero tú ya elegiste otro destino, otro puerto, seducido por su misterio ese que yo no poseo. A d@v

En el fluir de la noche

L a noche fluye dulcemente de su mano, el silencio se desliza en las calles. a su espalda carga secretos, que ni la luz  puede desvelar.  H ombres que van y vienen ,dejan sus huellas tras ellos. C icatrices de luz y sombras cruzan las calles. La palabra AMOR sobre sus paredes, entre pintadas desafiantes de clamorosos gritos inaudibles. P ensamientos que se pierden por las aceras ,  huellas de sedientos seres. S obre el cuerpo profundo de la noche, mundos dejados atrás con resquicios de vidas que nadie echa de menos. L as aguas del río de las calles arrastran, miradas, odios, miseria. P uertas que se abren y se cierran dejando un chirriante sonido escapar. U n morir de idas y venidas, hasta el renacer de un nuevo día en la calle nuevos  sedientos seres. en ese nuevo latir de vida.

MÍ propio autorretrato

Otra noche más me senté sobre la cama dispuesta a ir desnudándome, lo hice con la misma apatía con lo venia haciendo desde hacia tiempo. Con la inercia que suele esconder la rutina , esa que a todos consigue adormecer. Miré con detenimiento a mí alrededor, todo se encontraba en el mismo lugar en el fue colocado hacia años, parecía como si se hubiera detenido el tiempo en ese dormitorio. Mis ojos fueron a detenerse en el espejo del tocador heredado de mi abuela. Un receptáculo de cristal agrietado. Me vi en aquella especie de lienzo. Siempre huí de los espejos, me mostraban una realidad de la que deseaba huir. Sé que es ridículo querer evadirse de nuestra propia verdad, lo sé, como sé que mí comportamiento al hacerlo no hablaba demasiado bien a mí favor. El rostro de la mujer del espejo era agradable, en el se percibía serenidad. Acaricié mi rostro a la vez que lo hacia ella, lo que me hizo recordar aquel juego de niña en el que se repetían los gestos de la ...

DE QUÉ HABLA LA MADRUGADA

DE QUÉ HABLA LA MADRUGADA? De nuestro amor en silencio imagino EL MURMULLO EN LA CALZADA Descansa esperando el alba. LOS SILENCIOS DEL LICOR. Adormecen y embriagan DE QUE HABLA LA NOSTALGIA. De noches de blanco satén DE UNA ESTRELLA FUGAZ. De suaves melodías inacabadas HABLAN DE NOSOTROS AMOR MIO Hablan y hablan para luego callar. DE QUE SABEN LAS CALLEJUELAS Saben de todo y de nada, amor mío. Y LA MEMORIA DE LAS VENTANAS Solo de sus vidas frustradas. ANCLADAS EN EL PONIENTE SOL Descansando entre sus cálidos brazos. DE QUE SABEN LOS CRISTALES. De imágenes empañadas. DE LAS PASIONES DIAGONALES De miradas retorcidas o cuadriculadas. SABEN DE NOSOTROS, AMOR MIO No amor mío, de nosotros no saben nada. PORQUÉ VUELVE ÉSTA TRISTEZA. No vuelve si no que regresa. EL DESTINO A NUESTRA MESA El es sabio y nos encuentra. EL SILENCIO DE UNA PROCESION. Sonido de nuestras almas. PORQUÉ VUELVE TODO AL MAR. Por que del mar un día emer...

El cuerpo del delito

upe que me engañaba, que algo no marchaba bien. Según él, ya no echaba de menos fumar. Si eso era realmente cierto, qué coño hacía, allí escondido, el paquete de Ducados junto a un montón de colillas envueltas en papel de aluminio . Algo iba mal, sin lugar a dudas. Sentía un palpito que me lo decía. Quizás estoy haciendo una montaña de un grano de arena, pero es que esto pinta bastante mal. Algo terrible debe estar ocurriendole para que rompa su promesa de no volver a fumar. Va a ser mejor que me calme, que deje de sacar las cosas de quicio. La idea de tener que volver a recoger colillas o de tener que airear la casa cada dos por tres me pone … Será mejor que vaya a la cocina a prepararme una infusión de tila, a ver si consigue calmarme y se mitiga mi cabreo. Dios, dios, diossssssss, creo que estoy algo paranoica. Sí, sí lo estoy. Seguro que anda liado con alguna de sus compañeras o tal vez con alguna de sus alumnas, vete tú a saber. Ésa debe ser la causa de que su conci...

Imagenes

a plaza se inunda de sonoridades revestidas de armonía. Los árboles han estallado en mil ramas, sobre las que los gorriones hacen equilibrio. La ropa tendida en las ventanas, baila al compás con las que las lleva el aire caliente. El pueblo y sus gentes se encuentran bajo el hipnotismo de la siesta. Las voces de los niños gritan rompiendo el silencio de la tarde. Los segundos, minutos y horas se pasean por las calles. Los viejos que apenas duermen atraviesan la plaza con pasos arrastrados, sentándose a la sombra. Sólo miran, escuchan y esperan. Sus arrugadas y artríticas manos son utilizadas como visera espantan alguna que otra mosca. Un hombre camina solo, enciende un pitillo tras otro y habla entre dientes, cerrando los ojos para sentir mejor el roce del aire. El tiempo es detenido por el silencio de la gente, como si ya nada quedara por pasar. De repente las plañideras campanas de la iglesia, derraman sobre ese pueblo su triste sonido a muerte. Una pregunta pasa de boca en boc...

Ligero como el viento

Ligero como el viento volando entre nubes altas mirando desde lo alto, tus pensamientos de plata (de plata fueron es cierto) pero hubo que cambiarlos; eran demasiado claros. Pensamientos así solo pueden estar en el centro de uno mismo o en el eje de los dos. Los cambié por sentimientos del color de la amargura, al enterarme que fuiste un soplo de agua impura; saboreaste conmigo el amor, las ataduras, bajo la luz de la luna. Cerré los ojos y vi el sabor de la locura, cuando supe que tus labios besaban bocas impuras, cambié el brillo de mis ojos; desde entonces lloro pura al acordarme de ti pensando en noches futuras, ligera como la siembra: recuerdo, tus sentimientos y me marcho con la brisa al llegar la primavera, pensando que fuiste mío… Yo me quedé con las penas, y con la luz de la luna, lágrimas caen a la sombra, de alguna primavera. © Igna y Ana d@v