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Deseo ser tu calma.

Deseo ser tu calma y en la noche el seSer si lo quisieras un poema rebosante de verbos. Con los que acarciarte Con los que besarte y sino te asustara , amarte en momentos como estos. Si me dejaras, podria ser tu nada y hasta tu todo. Ser un pasajero silencioso en ese tu trayecto...ser la luz del faro que te guíe hasta mi puerto. ¡¡Sabes!! desearía poseer la llave que abriera tu corazón. Ser un día la mujer de tus pecados pero nunca la de tus remordimientos. Si pudiera, que no puedo desearía ser todo eso y mucho mas ... Pero tú ya elegiste otro destino, otro puerto, seducido por su misterio ese que yo no poseo.creto que nos envuelve en silencio.

Te rogué

 Te rogué que me dejaras soñar, que no alteraras esos sueños con tu miedo… pero tus labios, tus manos y todo tú se han paralizado en honor a ese maldito descubrimiento. Vuelvo a ser presa de lo fui y de lo que soy, vuelvo , vuelvo… Y en ese volver me encierras y me encierro. En ese transitar de incidencias He ido descubriendo que he muerto. En esa muerte te encuentras tú, como se encuentran todos ellos. Te suplique con mis palabras y mis actos que me permitieras soñar, con ser esa mujer que nunca he sido… Pero el miedo, ¡ahí el miedo! , maldito miedo, el tuyo, el de todos ellos, no me lo permite, ni me lo permitieron.

En mi bosque

En la unión de desesperada en la noche de mundos desencantados tu me buscas y yo te encuentro tú penetras en mí dentro, muy dentro Plantando raíces en mis entrañas que treparan por mi cuerpo floreciendo en mi cada mañana jadeos de sinfonías vivas. Escapándose de nuestros sexos que se cruzan los tuyos con los mios mientras tu me recorres, perdido mientras yo te disfruto, te encuentro En esa pasión desenfrenada que humedece de amor nuestros cuerpos dándole el adiós a la noche con el éxtasis completándonos Recibiendo en el silencio el alba la noche nos acompaña a su final descansando en la calma que precede a la tempestad.

Un manto de hojas

Un manto de hojas secas cubren este cuerpo, aterido que tiembla en su letargo. La noche esta crujiendo y yo sigo temblando de frío mis manos de humo, se pierden sobre tu nada. Mis cabellos flotando en busca de ese tu cuerpo invitándote, a inundar mi tierra a perderte en mis adentros. Te ofrezco mar y arena y esos sus olores frescos. respírame, en mi desconcierto, mientras cruje la noche y te voy perdiendo.

Si te tuviera.

i te tuviera. Si te pudiera tener... Iría recorriendo tu figura con la palma abierta de mi mano hasta crearte de nuevo. Eres nostalgia, memoria e incertidumbre. Eres un cuerpo y no lo eres en ese estar diario. A unque estuvieras, tendría que recordarte como estoy haciendo, la memoria es así de caprichosa. Te iría buscando despacito, con las yemas de los dedos, reptando mi cuerpo por tu cuerpo. Te buscaría con mis labios, dejando tras ellos ese hilo brillante húmedo de deseo. Como si no estuvieras aquí, cómo si nunca te hubieses ido. Como si fueras un recuerdo necesario para seguir respirando y sentir que aún estoy viva, que siento y en ese sentir te encuentro. Te busco con miedo, más del que tu puedas imaginar. Te espero sentada a la orilla de tus recuerdos, esos que me obsequiaste, poniendo sonrisas en mí rostro. Oculta y cómplice como otras veces. Te espero, sentada a la orilla de tus propias sombras, desde el ese vértigo increíble de poder tocarte, de poder ser yo esa otra mu...

Albergar otro sueño

M i deseo es albergar otro sueño, ese en el que tu no aparezcas. Volver a caminar sin pies y a volar sin alas, a sentirme de nuevo yo, algo que tu me arrebataste. Necesito vestirme de esa calma de la que me desposeíste. Limpiar mis ojos de esa huella que los tuyos dejaron. Amor, no creo que aquello llevara ese nombre. Sólo fue un espejismo que mi anhelo fue forjando. Mis sentidos a la sin razón de lo imposible se aferraron y hoy entre lagrimas lo estoy pagando. Me urge encontrar la calma la que llegara con tu olvido. Brotándome de nuevo una sonrisa dejando de sentirme pérdida.

Llueve rojo

Llueve rojo mientras contemplo y escudriño esos charcos de turbios recuerdos Llueve rojo salpicando sobre mis pechos, rodando por mí vientre hasta enredarse en la maraña de mí pubis. Llueve rojo y mis labios pronuncian palabras sobre esas sábanas ahora resecas. Guardo silencio en ese amor atemporal y exprimo esos adverbios complejos. Demasiados deseos haciéndose charcos, charco de lluvia roja ... Por eso hoy pienso y callo y espero en rojo…