Ir al contenido principal

“UNA MANO TOMÓ LA OTRA”


El niño John no es el niño Juan.

  Los ojos del niño John y los ojos del niño Juan no ven las mismas cosas en el fondo del lago.

Foto de José Palazón
Bajo los párpados del niño John, la sed es un caballito de mar que vale dos dólares.

Bajo los párpados del niño Juan, aletean las mariposas negras del vendedor de sandías.

El niño John tiene un martillo de cristal,

Las manos del niño John cuentan las semillas de las estrellas, los dedos del niño Juan juegan con la chapa de la luna nublada.

Los ojos del niño John y los ojos del niño Juan no miran a los mismos pájaros   que tiemblan en la oscuridad.

El niño John trae a su madre el declive de la montaña, el ruido del río, la perla de granizo le trae el niño Juan.


Cuando se hace de noche la sombra del niño John sueña que es la sombra del niño Juan cuando se ha hecho de día.



(Juan Carlos Mestre)


Y, sin embargo, a pesar de esta distancia, se diría que se buscan y se necesitan, que se complementan, que se dan la mano

Todo el poema se construye, surge, de una oposición
(o un diálogo imposible).


Dos niños idénticos, con el mismo nombre, que viven al mismo tiempo,
que miran cosas idénticas y, sin embargo, no ven lo mismo.
Porque el niño John no es el niño Juan.
Hay una distancia infinita entre ellos.

Pintura de Antonio López Torres.

La distancia, el abismo, entre el Norte y el Sur, entre la riqueza y la miseria, entre los países del primer mundo y los del Tercer Mundo.

Un caballito de mar que vale dos dólares o las mariposas negras del vendedor de sandías, contar las estrellas o jugar con la chapa de la luna.no en sus juegos y en su esperanza.

Así el último verso: la sombra del niño John sueña que es la sombra del niño Juan, la noche sueña con encontrar el día.

El final del poema es el principio de un sueño: anular la distancia, hacer que nada separe al niño John del niño Juan.


Un sueño que, como en el poema, puede ser real.

Un sueño que es una exigencia.



Alberto Hilario Silva, Jesús Pedro y varios autores

Comentarios

Entradas populares de este blog

Divagando una vez mas

        L o visible se hace invisible las verdades ocultas, distinguibles, los secretos, nos seducen. U n mundo físico se va dibujando con palabras inimaginables. Recónditas limitaciones humanas, entre ellas las del lenguaje. P alabras que nunca alcanzan a complejos personajes. Sombras misteriosas buscan pensamientos que divagan. Y o siempre inescrutable me sigo perdiendo sin encontrarme.

Es una lastima que no estés conmigo

Es una lastima que no estés conmigo cuando miro el reloj y son las doce , entrada la madrugada, hora que llaman bruja por estar repleta de magia. Me pongo ante una pantalla blanca y te escribo olvidándome por completo de ese dolor de espalda. Busco palabras que se conviertan en besos y caricias en conjuros cargados de sensaciones dulces y amargas. Es una verdadera lastima que no estés aquí conmigo cuando el día y la noche se funden Y vuelvo a mirar ese reloj y sigue esa misma hora, conservándose intacto ese paisaje que te reclama, en el que podamos prometernos bajo esos crepúsculos neutros que no seré ella, ni tú serás él , por que siempre seguiremos siendo nosotros los que fuimos cuando nos cruzamos en un mismo camino cargados de nuestras propias etapas. Es una lastima que no estés conmigo, una verdadera lastima…

No te miento mi amor

No. No te miento mi amor. No te mienten mis “te quiero” al deslizar mis manos y mis labios sobre tu cansado cuerpo. No te mienten mis “te quiero” al trazar con mí lengua los camino en curvas sobre todo tu ser. No te mienten mis “te quiero” convertidos en sorprendentes sensaciones que te sacan de ese infierno al que la vida te somete. Deseo darte más de lo que ya esperas. Deseo que reposes entre mis pechos entre muslos agitados, temblorosos. Deseo entrar más en ti, un poco más en cada instante, un poco más mientras mi calor te ata a mí, un poco más mientras te disfruto, un poco más mientras me disfrutas. Saboreando esa sinfonía de gemidos, esos jadeos acorde con el momento. Créeme cuando te digo “te quiero” mientras tú me dices que no puedes más mientras te desbordas de placer. Mis caderas siguen ese acompasado balanceo. y de tus labios surge un “no pares” surgiendo de esa copula el placer más inmenso. No. No te miento mi amor. No te mienten mis “te quiero” A d@v