Ir al contenido principal

Con un lenguaje cifrado



Más desnuda que nunca,
hoy me has reencontrado.
Arrastrando tras de mí
esa adolescencia perpetua,
en una vehemente madurez
que a veces sin desearlo me arrastra
a caer en una sensación de rendición,
tras cosechar tantas noches eternas
y de recibir ternuras estériles.
Otras veces en cambio,
entre tus cálidos brazos me acuna
en esa especie de elucubración,
que sitúa este mundo boca abajo.
Disponiéndome a entretejer contigo
ésta otra realidad abstracta
repleta de irreprimible exaltación,
esa que dicen, que tan sólo
sufren los eternos adolescentes
al sumergirse en una incontrolable marea,
que sólo puede describirse
por el lenguaje cifrado
de nuestros cuerpos.

Comentarios

Entradas populares de este blog

¡Que los Sabios Majos nos apapachen!

Siempre tuve dudas con respecto a la tradición de los Reyes Magos: mi hija, Mohammed, sobrinos, etc... Pero mi padre me había transmitido con tanta pasión la ceremonia de escribir la carta, limpiar los zapatos, colocarlos en la salita, que entonces también era cocina y comedor, y despertarnos temprano el día 6, que , cuando supe cual era la realidad y de donde procedían los regalos, mi padre dejaba de fumar una temporada para ayudar al ahorro, él y mi madre economizaban para que, al menos, una petición de cada uno se cumpliese, no lo superé muy bien. Alrededor de los 12 años, comenzaron a contar conmigo para la complicidad de los preparativos, y mi padre, a quien le gustaba Baltasar porque siempre fue del sur, me llevaba de la mano a buscar el pentotal de la ilusión de los 3 chiquitines. Una vez, a las 10 de la noche del día 5 de enero, se dio cuenta de que faltaban las pilas de la moto pedida por Juan. Y los dos, abrigo y bufanda colocados a toda prisa, salimos en busca de una ferrete...

Lluvia de estrellas

  Engalanan todo el cielo, lagrimas del universo. Fulgurantes sus destellos estrellas plañideras que lloran siempre, riendo risas ensordecedoras, caen sobre agujeros negros, llegando a nosotros su llanto. Lluvia, lluvia y más lluvia…   Nos mandan esas estrellas cayendo sobre vuestras cabezas, tiñéndolas de sus reflejos.   

Llovieron para nosotros

L lovieron para nosotros noches exorcizantes, en las que sucumbimos como mortales a esa locura carnal, buscándonos , palpándonos, penetrándonos hasta el infinito, renaciéndonos en cada uno de ésos instantes, calmando esos inexistentes miedos aferrándosen nuestros cuerpos con desesperación. Mis muslos entre los tuyos enzarzados en esa cruzada supurando restos de lo que fuimos, llegando a ese orgasmo reparador. Fertilizándome tu miembro con la humedad del semen liberador. Llovieron noches y noches ….