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La mujer de pie



"La vida es movimiento, decimos. Y para sacudirnos inventamos festejos, ceremonias, juegos en los que el riesgo a perder algo nos hace sentir vivos. Todo lo que se mueve nos atrae. Basta por el momento con aprender a distanciarse. Ha de llegar el tiempo en el que sobren las palabras, las discusiones se abandonen y donde hubo intransigencia se instale una calma amable. Hay que procurar que el mí se duerma para que las cosas encuentren su pasaje"

(Chantal Maillard: La mujer de pie)

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Divagando una vez mas

        L o visible se hace invisible las verdades ocultas, distinguibles, los secretos, nos seducen. U n mundo físico se va dibujando con palabras inimaginables. Recónditas limitaciones humanas, entre ellas las del lenguaje. P alabras que nunca alcanzan a complejos personajes. Sombras misteriosas buscan pensamientos que divagan. Y o siempre inescrutable me sigo perdiendo sin encontrarme.

Llueve rojo

Llueve rojo mientras contemplo y escudriño esos charcos de turbios recuerdos Llueve rojo salpicando sobre mis pechos, rodando por mí vientre hasta enredarse en la maraña de mí pubis. Llueve rojo y mis labios pronuncian palabras sobre esas sábanas ahora resecas. Guardo silencio en ese amor atemporal y exprimo esos adverbios complejos. Demasiados deseos haciéndose charcos, charco de lluvia roja ... Por eso hoy pienso y callo y espero en rojo…

Optaste por ...

S é que añoras en silencio la pasión de antaño.  Siento como destilas serenamente esa cuestión. Como sé qué optaste por vivir las mañana y olvidarte de las noches, aunque puedan algunos pensar que aquello no fue una elección. La vida de las pasiones había llegado a su final. Aprendiste a tomarle el gusto a las cosas sencillas y con ello sentirte en paz. Nunca pretendiste engañarte, sabes que la verdadera vida se halla en otra parte, solo que esa ya la viviste. Y te mató. A d@v