Ir al contenido principal

CRÓNICAS DEL ENVEJECIMIENTO

El envejecimiento de la población transforma el mundo, pero ¿El envejecimiento es solo un deterioro biológico? ¿Hay una cultura del envejecimiento? Este blog es un acercamiento a la antropología del envejecimiento y a la demografía, un vistazo al mito de la juventud eterna y a la ciencia detrás de este sueño.


Budapest (the model) 
 El artista Andrés Serrano (New York 1950) hizo una de las fotografías más célebres de los años 90, la cual representa el cuerpo desnudo de una mujer anciana. El Bastón, el cigarrillo, la otra mujer (posiblemenete joven) abandonada en el colchón... posiblemente después una relación... el significado está abierto. Andrés Serrano, un fotógrafo polémico que se ha distinguido por retratar aquello que pocos quieren ver, dice acerca de sí mismo que él no es un fotógrafo sino un artista con cámara. El cuerpo desnudo y envejecido es una de las imágenes que más se ha ocultado en la historia de la humanidad. Antes del siglo XIX solo la pintura había conseguido "retratar" ese cuerpo en decaimiento, pero con la fotografía este "cuerpo viejo" adquiere nuevos significados y despierta nuevas polémicas. En este sentido y guardando las distancias, la fotografía de Serrano recuerda de alguna forma la obra de arte "Las tres edades de la mujer y la muerte" (Hans Baldung) y algunas de sus evocaciones. La evidente pérdida de la lozanía, la huella del paso del tiempo en la piel, el sentimiento que despierta en el espectador, esa confusión de significados, esa iniciativa de admiración y pasión que rápidamente se ve anulada por la contundencia de la vejez y las noticias de la decrepitud inevitable y la mortalidad. En realidad, la fuerza de esta fotografía está en las diferentes connotaciones que giran sobre los elementos obvios en la imagen. Esta obra de arte es por esto muy llamativa: nos obliga a posicionar nuestra experiencia estética ¿Qué sentimos y pensamos cuando vemos esta fotografía? ¿Estamos de acuerdo? ¿nos gusta o nos incomoda? Representación de la vejez Pero, en realidad ¿qué significa y qué representa esta fotografía? para contestar semejante pregunta primero es prudente acercarse al concepto de “Representación” ¿Qué es una representación? Pues bien, "representación" es una de esas palabras enormes en los Estudios Culturales, la Antropología, la Educación y, en general, en las ciencias sociales y el arte. Este concepto ha sido defendido por Stuart Hall quien afirma que Representar es una de las prácticas culturales centrales que produce significados compartidos. Su punto de vista subraya el protagonismo del lenguaje a la hora de producir significados, siempre que el lenguaje está inscrito en prácticas culturales. Sin embargo, dice, no sólo en la práctica del habla los significados son producidos, también en las imágenes, en las emociones, en los textos, en las clasificaciones, y en general, en todas las formas de representar que tengamos disponible: “El significado es producido siempre que nos expresamos sobre, hacemos uso de, consumimos o apropiamos “objetos” culturales… cuando tejemos narraciones, historias – y fantasías – alrededor de ellos” (Hall; (1997) 2003:04) . Según Hall es a través del uso de la cosas, de lo que decimos de ellas y de nosotros mismos, de los sentimientos que despiertan y de las creaciones que hacemos, que les damos significado. Hacer una fotografía es entonces dar significado a algo. Y es a través de la representación como otorgamos significados que pueden ser compartidos: "It is by our use of things, and what we say, think and feel about them – how we represent them – that we give them a meaning… In part we give things meaning by how we represent them – the words we use about them, the stories we tell about them, the images of them we produce, the emotions we associate with them, the ways we classify and conceptualize them, the values we place on them.” (Hall; (1997) 2003:03). Entonces ¿Qué representa la fotografía de Serrano? ¿Acaso la revolución sexual en la tercera edad? ¿Acaso un sueño, una fantasía? ¿O se trata de una imagen que enfrenta polémicamente los estereotipos del envejecimiento y el tabú del sexo en la tercera edad? Las interpretaciones está abiertas.

http://www.cronicasdelenvejecimiento.com/2012/06/andres-serrano-budapest-model-1994.html

Comentarios

Entradas populares de este blog

QUE BONITA TE VES DESDE QUE TE RESCATASTE

Que bonita te ves así volviendo a ser tan tú, tan tranquila , tan loca, tan completa,    tan viva. Caminas con seguridad, sonriendo todo el tiempo, no te viste como otras, la moda no influye en tus gustos, usas lo que te identifique como única y así vas enamorando al mundo. Que bonita te ves desde que te rescataste, tu mirada cambió y la paz te invade a cada instante. Que hermosa te ves amando a tu manera, sin etiquetas, sin miedos, simplemente amando como tú quieras. Ya casi te pareces a la mejor versión de tí, a esa que se comerá al mundo en su afán de seguir siendo feliz. Que bonitos tus ojos y tus sonrisas, que bonitas tus cicatrices que bonitas. Te reconstruiste de una manera hermosa, tus pedazos al ser unidos te convirtieron en la más bella de las rosas. Que bonita te ves retomando las riendas de tu vida, no cualquiera resurge como tú de entre las cenizas. Que grande te ves pisoteando todas tus tristezas y complejos, que imponente te has vuelto desde que mandaste al carajo a la…

Trazos envolventes

e encontraba disfrutando de mí día libre. Las pinturas expuestas en el escaparate de una tienda de arte había llamado mí atención. Tras uno segundos o tal vez minutos de contemplación de esos lienzos, advertí que el reflejo de un hombre en el cristal de ese escaparate, me estaba observando. Se trataba de un hombre de mediana edad, cabello y barbas canosa casi blancas y gafas con montura metalizada. Era de esas personas que resultan agradables a la vista. Me pareció raro que un hombre así me estuviera mirando. No parecía de ese tipo de hombres que se dedican a mirar a las chicas. Seguí disfrutando de las pinturas, cuando tras de mí escuché un carraspeo nervioso. Giré mí rostro encontrándome con una sonrisa en el rostro de él. Tras disculparse por su atrevimiento, intento explicarme el motivo de que hubiera estado observándome. Era pintor y necesitaba ayuda para llevar a cabo un experimento. No podía salir de mí estupor. No me veía posando y se lo dije, pero el me tranqui…

LOS SUEÑOS DE HELENA

Aquella noche hacían cola los sueños, queriendo ser soñados, pero Helena no podía soñarlos a todos, no había manera. Uno de los sueños, desconocido, se recomendaba: -Suéñeme, que le conviene. Suéñeme, que le va a gustar. Hacían la cola unos cuantos sueños nuevos, jamás soñados, pero Helena reconocía al sueño bobo, que siempre volvía, ese pesado, y a otros sueños cómicos o sombríos que eran viejos conocidos de sus noches de mucho volar.

Autor: Eduardo Galeano