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Tú

lores. Montones de flores amarillas y malvas, como sabes son los colores que siempre estuvieron entre mis preferidos.
Tristeza, rostros y más rostros apesadumbrados y miradas huidizas.

Mis lágrimas se resisten a salir. Siento que me falta el aire , el ambiente se encuentra demasiado cargado. ..
Todos ellos hablan y hablan , no dejan de hacerlo. No , no me interesa en absoluto lo que puedan decir de ti y de mi , ya no me importa nada. Sigue costándome respirar , el ambiente se encuentra demasiado cargado.

Si pudiera me iría , saldría de esta habitación que tanto me recuerda a ti; pero temo que si lo hiciera , las piernas no sostendrían el peso de mi cuerpo. . Aquí me encuentro , rodeada de todo tú pasado y de toda esa gente a la que apenas tuve tiempo de conocer. Todo fue tan rápido, cuando creímos que seria eterno...

Toda esta gente me molesta, hace tanto ruido.Todos parecen haber sufrido una enorme perdida, lloran y lloran como viejas plañideras, lamentándose una y otra vez de su perdida. Yo en cambio sigo aquí sumida en este letargo , sin mostrar esas lagrimas de consternación que se esperaban de mi . como si no hubiera perdido con tu marcha nada importante.De nuevo me espera esa soledad de la que tú me sacaste. No escucharé tu voz diciéndome todas aquellas cosas que sabias que necesitaba , con las que mi autoestima se hacia mas y mas fuerte.

Me siento cansada, muy cansada.

Necesito cambiar de escenario, cambiar de ambiente y quitarme esta ropa negra que parece estar asfixiándome y que alguien en un determinado momento me debido poner. Gente que ha estado pensando y tomando decisiones por mí,

Necesito escapar cuanto antes de este lugar, bajar las escaleras y salir a la calle para poder respirar profundamente y ponerme a caminar, caminar sin rumbo alguno, mezclándome entre todos esos desconocidos que deambulan por las calles . Necesito elaborar ese duelo que aun no me han dejado iniciar. Un duelo que se que será muy , muy, largo y que me costara mucho tiempo llevar a cabo.
Podría hacer dos cosas meterme en una habitación a oscuras y dedicarme a llorar tú pérdida o intentar hacer uso de esa filosofía tuya, con la que fui enamorándome poco a poco de ti. Es curioso como uno a veces se hace dependiente de alguien sin ser auténticamente consciente de ello.


Días después....

Había estado presumiendo de ser una mujer adulta, con la fuerza necesaria para llevar todo hacia delante, pero era otra de mis mentiras. Me sentía desvalida como una niña, que a perdido a sus padres y no sabe dónde ir , ni que hacer. No, no era tan fuerte y decidida como le había hecho creer. Sin él , no era nada de nada.

Me refugié en mi apartamento. Me dediqué a caminar descalza por las juntas de los ladrillos del suelo, manteniendo el equilibrio. Me encontraba bajo una especie de hipnotismo .

La verdad es que me dio por hacer cosas muy curiosas, que hasta entonces no habían pasado por mi mente. Sentí su dirección.

Le echaba tanto de menos, que a veces sentía un acuciante he irrefrenable deseo de salir corriendo, mientras gritaba su nombre y con ello traerlo de nuevo a mi lado.

Necesitaba que volviera a coger mi mano entre las suyas, en silencio , mirándome con esa sonrisa suya. Que su cuerpo estuviera unido al mío, piel con piel, abrazado el uno al otro.

Le echaba tanto de menos, que lo buscaba en todo aquello que fue parte de nuestra relación.

Busqué todas las fotografías en las que estábamos los dos y me senté en el suelo entre almohadones, no sin antes poner aquellos boleros que tanto nos gustaban. Así pasaría esos primeros días de dolor, ausencia y perdida. Ese sería el duelo que deseaba ofrecerle, en la intimidad más absoluta.

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