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Cuento

oy una amiga de tu madre. No sé si has oído hablar a tu mamá de Las amigas Clarisas, ésas a las que les gusta escribir cuentos y se reúnen de vez en cuando. Todas quedamos en escribir un cuento especialmente para ti y regalártelo este día. Yo no he podido hacerlo y lo siento, últimamente estoy algo vaga. Pero espera, que he de contarte algo que me ha ocurrido esta última semana y que te va a sorprender tanto como me ocurrió a mí , verás… Hace unas noches me puse delante del ordenador dispuesta a escribirte ese cuento. Estuve pensando en qué tipo de historia podría gustarte. Pero mi imaginación se negó a ayudarme, desde hace tiempo no da palo al agua ¿sabes?. Decidí ponerme a buscar en internet en páginas para niños. Búsqueda que curiosamente me llevó hasta el mundo de los seres diminutos como son los duendes, elfos, gnomos, hadas, etc… _ ¿Que por qué digo curiosamente? Calla y verás. Hacia tantos años que no leía nada sobre ese mundo tan maravilloso y fantástico, que su lectura fue...

Escapar

e gustaría escapar, escapar de esta cama que me tiene atrapada. Escapar unos minutos de su recuerdo. Quisiera dormir… La casa huele a él. Esta cama huele a él. Toda su ropa sigue en el armario junto a la mía. Necesito dormir. Cerrar los ojos y dormir. Escapar tras esa oscuridad seductora que se encuentra tras mis párpados. Esconderme bajo la ropa de la cama, en posición fetal y esperar que el tiempo pase. Sobre todo no quiero pensar, sólo dormir, tan sólo eso. Todos me dicen que he de sobreponerme. Todos me dicen que no puedo continuar así, encerrada entre estas cuatro paredes. Todos me dicen que la vida continúa. No saben lo que dicen, no imaginan ni por un segundo, lo que duele su ausencia, el haberlo perdido. El deslizar mi mano por la cama buscando el calor de su cuerpo y sólo encontrarme con la frialdad de las sabanas y ese vacío. El abrir los ojos angustiada al recordar que a muerto. Es cierto que ahí fuera la vida sigue. Pero aquí todo ha cambiado tanto... Ya nada es igual, ya ...

Déjame regresar a Albanta..

uenas noches cariño, vengo a pedirte, que por favor me refugies entre tus brazos, que me aprietes con fuerza. No, no te inquietes, no me ocurre nada, que no me haya pasado otras veces. No, no digas nada, tan sólo déjame quedarme entre tus brazos, es lo único que deseo en éstos momentos. ¿Escuchas esa canción? si, es aquella que tanto nos gustaba de Aúte, yo la desconocía, como tantas otras cosas. La escuchamos en un tiempo en el que lo real se convertiría en irreal o tal vez fuera al revés, no lo sé. Cuántas veces nos poníamos de acuerdo para darle al play y escucharla los dos a la vez, como si no hubiera distancia alguna entre nosotros. Parecía todo tan fácil, tan abstracto y por ello tan maravilloso, el podernos escapar a un lugar así como este, tan seductor para gente como tu y yo, que sufríamos situaciones, momentos y eternidades similares… Ese era el lugar , el refugio donde poder escaparnos en momentos oscuros. Yo sé que allí, allí donde tu dices, vuelan las alas ...

Tú

l ores. Montones de flores amarillas y malvas, como sabes son los colores que siempre estuvieron entre mis preferidos. Tristeza, rostros y más rostros apesadumbrados y miradas huidizas. Mis lágrimas se resisten a salir. Siento que me falta el aire , el ambiente se encuentra demasiado cargado. .. Todos ellos hablan y hablan , no dejan de hacerlo. No , no me interesa en absoluto lo que puedan decir de ti y de mi , ya no me importa nada. Sigue costándome respirar , el ambiente se encuentra demasiado cargado. Si pudiera me iría , saldría de esta habitación que tanto me recuerda a ti; pero temo que si lo hiciera , las piernas no sostendrían el peso de mi cuerpo. . Aquí me encuentro , rodeada de todo tú pasado y de toda esa gente a la que apenas tuve tiempo de conocer. Todo fue tan rápido, cuando creímos que seria eterno... Toda esta gente me molesta, hace tanto ruido.Todos parecen haber sufrido una enorme perdida, lloran y lloran como viejas plañideras, lamentándose una y otra vez ...

Palabras

is palabras toman cuerpo. Bailan en el aire, ya no les importa decir algo, sólo desean convertirse en el ritmo que marca esté momento. Mis palabras quieren creer que pueden hechizar, con un ligero sube, baja, con un grácil revoloteo. Creen estar dotadas de esa magia que en realidad carece. Todo el universo son ahora esas palabras en movimiento; llevan un mensaje secreto. Palabras que se juntan y separan. Exhibiendo su brillo, luciendo sus pliegues. Mis palabras se rinden, cuando está entre otras que siente extrañas. Se crecen cuando son impulsadas por las fantasías, que las logra transformar en historias que respiran y sienten. Son cómo alas que se han tejido con libertad que llevan cargadas. Teme tener el poder de causar daño y de decir aquello que no deben. Temen llegar a ser un golpe seco con movimiento inesperado. Temen enmudecer, temen no lograr decir nada. En perder esa inocencia de las que siempre han ido cargadas. Se dejan oler, porque saben que no hay ofrenda más íntima q...

Deseo ser tu calma.

Deseo ser tu calma y en la noche el seSer si lo quisieras un poema rebosante de verbos. Con los que acarciarte Con los que besarte y sino te asustara , amarte en momentos como estos. Si me dejaras, podria ser tu nada y hasta tu todo. Ser un pasajero silencioso en ese tu trayecto...ser la luz del faro que te guíe hasta mi puerto. ¡¡Sabes!! desearía poseer la llave que abriera tu corazón. Ser un día la mujer de tus pecados pero nunca la de tus remordimientos. Si pudiera, que no puedo desearía ser todo eso y mucho mas ... Pero tú ya elegiste otro destino, otro puerto, seducido por su misterio ese que yo no poseo.creto que nos envuelve en silencio.

Te rogué

 Te rogué que me dejaras soñar, que no alteraras esos sueños con tu miedo… pero tus labios, tus manos y todo tú se han paralizado en honor a ese maldito descubrimiento. Vuelvo a ser presa de lo fui y de lo que soy, vuelvo , vuelvo… Y en ese volver me encierras y me encierro. En ese transitar de incidencias He ido descubriendo que he muerto. En esa muerte te encuentras tú, como se encuentran todos ellos. Te suplique con mis palabras y mis actos que me permitieras soñar, con ser esa mujer que nunca he sido… Pero el miedo, ¡ahí el miedo! , maldito miedo, el tuyo, el de todos ellos, no me lo permite, ni me lo permitieron.