Ir al contenido principal

Soy ...


Soy...
  Muro de promesas oxidadas
Fugitivo de nadie
Noche
Poesía sin metáfora
Colores sin gama
Memoria sin pasado
Futuro ciego
Canción callada
Pluma sin ala
Quejas, lamentos
Tristeza, soledad
Grotesco, patético
Deseo, sexo
Soy esto..
El que te ama.

Discapacidad.
Es tener más movimiento en el corazón que en las piernas
Es soñar más que poder
Es intentar más que lograr
Es adaptarse más que acostumbrarse
Es más lucha que resignación
Es tener que demostrar más que vivir siendo
Es reinventar la humillación todos los días
Es demandar más que dar
Es ser la prueba viviente de la imperfección
Es una negación de carne y hueso
Es el deseo ciego
Es la voluntad paralítica
Es la desesperación muda
Es la furia sorda
Es el alma retardada
Es la ayuda inútil
Es saber perfectamente quién merece lástima
Y no soy yo 

Cuando te hago el amor...
Mi boca es un cofre para que guardes tus besos
Mi cuerpo es de nubes para que toques el cielo
Si quieres arder, me convierto en infierno
Cada vez que muero en tu pecho
Resucito en un paraíso eterno
La primavera es el vapor de tus senos
Un gemido se vuelve plegaria cuando invado tu templo
Soy devoto de tu credo
Cuando te hago el amor...
   Ya no soy terreno.

Autor :Fernando Menino

Comentarios

Entradas populares de este blog

LA IMAGEN EQUIVOCADA

josé-chávez-morado-cristo,-la-pasión-de-los-pobres ¿De qué quiere usted la imagen? - Preguntó el imaginero- Tenemos santos de pino, Hay imágenes de yeso. Mire este Cristo yacente, madera de puro cedro. Depende de quién la encarga: una familia, o un templo, o si el único objetivo es ponerla en un museo - Déjeme, pues, que le explique lo que de verdad deseo: Yo necesito una imagen del Jesús el galileo que refleje su fracaso intentando un mundo nuevo, que conmueva las conciencias y cambie los pensamientos. Yo no la quiero encerrada en iglesias ni conventos, ni en casa de una familia para presidir sus rezos. No es para llevarla en andas cargada por costaleros. Yo quiero una imagen viva de un Jesús hombre, sufriendo que ilumine a quien la mire el corazón y el cerebro, que den ganas de bajarlo de su cruz y del tormento, y quien contemple esa imagen no quede mirando un muerto ni que con ojos de artista solo contemple un objeto ante el que exclame admirado: “¡qué torturado más bello!” -Perdóne...

Revolviendo en mi baúl encontre esto

Esto digo aunque no pienso, puede ahora en sentimientos, sin querer decir "lo dije", lo dije porque lo siento, y no me arrepiento, de lágrimas derramadas por solo decir te quiero. E sta carta no es solo mía, tiene dueño. Pertenece al que escribió, fundido en nuestros recuerdos: Puede que Ana se arrepienta, pero, ¿qué será del resto? C on lo frágil, ¿que me siento? En el amor descubierto. D ejará su dueño sus palabras rotas dentro de éste infierno? M iro hacía el horizonte todo azul, todo nuestro, todo nuestro alrededor, y mi cuerpo ante tu cuerpo, y es en ese momento cuando me olvido de todo, de los sueños, de tesoros, de apartarme de éste puerto. Flores que hoy me acompaña mi dueño. Y no quiero desperdiciar un minuto flotan por el viento y comparto estos instantes con la persona que sueño, y quito del pensamiento, las roturas de esa carta. P orque esa carta es del dueño, una promesa cumplida sin tentaciones ni ensueños. Navega velero corre que el viento nos acompañ...

sin ti...

L a noche me trae tu esencia, la almohada acaricia mi rostro, imitando a cada una de tus manos. E n mi cama vacía, un reproche, nunca creí en esta ausencia, aunque en tu aroma, la traías cada vez que yo te respiraba; cuando escondía mi cara en el hueco de tu cuello, en esa esencia tan rara... U n rayo de luz entra por la ventana te busco, en esa ausencia en las sábanas impregnada. E xtiendo los brazos, busco tu mano... Pero todo es inútil, todo es en vano. Busco anhelante tus labios, tu imagen se me escapa. M e revuelvo asustada, salto de la cama, corro por el cuarto, voy a la ventana... ¿ D onde están tus manos, donde tus labios, si yo los necesitara? Y siento en medio un dolor, la noche me sabe a veneno, ansío tus besos y caricias, y la almohada de tu pecho, sin ti... N o tengo nada...