l tu regreso del trabajo me encontraste con un libro entre unas manos, cargadas de inquietud. Te inclinaste sobre mí, dejando sobre mis labios el roce de un beso express. No reparaste en ese camisón de gasa negro que precisamente estrenaba esa noche para ti.Con la ilusión de una niña , esa tarde me había dedicado a ponerme lo más bonita posible para tu regreso. Me cepille el cabello, puse un poco de color en los labios, me pellizque las mejillas para prestarles un poco de color y terminé poniéndome unas gotas de ese perfume que tanto te gustó en otros tiempos. ¡Sabes! al mirarme en el espejo de nuestro dormitorio, esperaba que ese receptáculo de cristal, llegara a mostrarme la imagen de aquella mujer de la que te enamoraste hace veintiséis años, necesitaba sacar valor para poder seguir con aquello. Tu rostro denotaba un enorme cansancio y el mío una vez más se encontraba teñida de esa decepción que no llegaste a percibir . Te vi c...