24 de diciembre de 2009

DE QUÉ HABLA LA MADRUGADA





DE QUÉ HABLA LA MADRUGADA?
De nuestro amor en silencio imagino
EL MURMULLO EN LA CALZADA
Descansa esperando el alba.
LOS SILENCIOS DEL LICOR.
Adormecen y embriagan
DE QUE HABLA LA NOSTALGIA.
De noches de blanco satén
DE UNA ESTRELLA FUGAZ.
De suaves melodías inacabadas
HABLAN DE NOSOTROS AMOR MIO
Hablan y hablan para luego callar.
DE QUE SABEN LAS CALLEJUELAS
Saben de todo y de nada, amor mío.
Y LA MEMORIA DE LAS VENTANAS
Solo de sus vidas frustradas.
ANCLADAS EN EL PONIENTE SOL
Descansando entre sus cálidos brazos.
DE QUE SABEN LOS CRISTALES.
De imágenes empañadas.
DE LAS PASIONES DIAGONALES
De miradas retorcidas o cuadriculadas.
SABEN DE NOSOTROS, AMOR MIO
No amor mío, de nosotros no saben nada.
PORQUÉ VUELVE ÉSTA TRISTEZA.
No vuelve si no que regresa.
EL DESTINO A NUESTRA MESA
El es sabio y nos encuentra.
EL SILENCIO DE UNA PROCESION.
Sonido de nuestras almas.
PORQUÉ VUELVE TODO AL MAR.
Por que del mar un día emergió.
INCLUSO SIN TENER QUE REGRESAR
Regresar no es nada más que empezar.
VUELVEN POR NOSOTROS, AMOR MIO.
No pueden encontrarnos, nuestro amor es etéreo.
PORUE PARTE TODO UN DÍA.
Por que el día es nuestra guía.
LO QUE EN NUESTROS LABÍOS, ARDIA.
Cual Fuegos de artificio.
HASTA NO SER NADIE.
Ser es tan solo una imagen.
TODO ES AGUA QUE CORRE
Que se aleja y quien sabe, quizás regrese.
Y CADA VEZ QUE ALGO SE NOS MUERE.
Vuelve a renacer de las cenizas cual ave fénix.
NACE ALGO UN POCO MÁS ALLÁ.
Nada muere, ni nada acaba.

4 de noviembre de 2009

El cuerpo del delito

upe que me engañaba, que algo no marchaba bien. Según él, ya no echaba de menos fumar. Si eso era realmente cierto, qué coño hacía, allí escondido, el paquete de Ducados junto a un montón de colillas envueltas en papel de aluminio .
Algo iba mal, sin lugar a dudas. Sentía un palpito que me lo decía.
Quizás estoy haciendo una montaña de un grano de arena, pero es que esto pinta bastante mal. Algo terrible debe estar ocurriendole para que rompa su promesa de no volver a fumar.
Va a ser mejor que me calme, que deje de sacar las cosas de quicio. La idea de tener que volver a recoger colillas o de tener que airear la casa cada dos por tres me pone … Será mejor que vaya a la cocina a prepararme una infusión de tila, a ver si consigue calmarme y se mitiga mi cabreo.
Dios, dios, diossssssss, creo que estoy algo paranoica. Sí, sí lo estoy. Seguro que anda liado con alguna de sus compañeras o tal vez con alguna de sus alumnas, vete tú a saber. Ésa debe ser la causa de que su conciencia no le permita estar tranquilo y haya necesitado volver a echar mano de ese asqueroso vicio.
Ana, joder!, cálmate y deja de pensar chorradas, no sigas montándote historias .
Con esta pinta que llevo , no es de estrañar que ocurran ciertas cosas. La verdad es que debo admitir que he ido descuidando mi apariencia, que debería haberme cuidado más de lo que lo estoy haciendo. Hace unos años lo hacías, solías ir a la ultima, sacrificándome si hacia falta y en cambio ahora, mira…
Mañana pienso ir a la peluquería. Sí, eso mismo. También pienso ir al Corte Inglés a
la sección lencería de señora y me voy a comprar ropa interior como la que sale en la tele o en las revistas, ésa que tanto les gusta a los hombres . Pienso tirar al cubo de la basura todos tus sujetadores y bragas de algodón que tengo, por muy sano que pueda ser su uso. Tambien pienso comprarme uno de esos mini camisones trasparentes con lacitos y encajes, aunque me hiele defrío, solo de pensarlo se me pone la piel de gallina , pero bueno todo sea por la causa. Deberia perder unos kilitos , olvidarme de esas tabletas de chocolate por muy buenas que puedan ser para la depresión .

Nuestra vida sexual se encuentra descuidada desde hace tiempo .
Cuando se empeñó en que me apuntara a las clases del taller de lectura que impartía su compañero Javier, no imaginaba lo que iba a encontrar alli. Pense que serian aburridas, pero no fue asi ni muchisimo menos. Las lecturas que eligio el profe mayoritariamente fueron eroticas. El énfasis con que leía algunos fragmentos, su lenguaje de imágenes sugerentes y la forma en la que nos miraba algunas veces eran de lo más provocador... Lo pillé un par de veces mirándome el escote. Nunca llegué a comentarlo con Javier, no me hubiera creído. Era su compañero y amigo del alma, solo pude contarselo a Mamen y Paz , que se morian de envidia , cuando les contaba como subia la temperatura en mi cuerpo, al escucharle algunos fragmentos. No sé si es por qué mi coño se encontraba desde hacia tiempo desaprovechado , como le oi a no sé quien en la tv hace unos dias y que me hizo tanta gracia, o cual fue el motivo, pero el caso es que llegué a disfrutar de
de lo lindo. De vez encuando pienso con añoranza en esos cosquilleos, en como salia de esas clases sintiendome humeda. Lo que mas me jode de aquello , fue mi mala conciencia.

Por cierto, ahora que recuerdo. Dentro de pocas semanas Javier volverá a viajar a Alcazar de San Juan, al convento de Santa… no se qué. Hotel al que nunca he ido , el de la famosa monja fantasma . ¡Ojala se le aparezca ly le de un buen susto!, se lo ttendria merecido.
Este gilipollas me las va a pagar. A ver qué mujer le aguanta todas sus manías, que no son pocas.
Y es que va a ser cierto lo que se dice en el libro “Los hombres son de Marte y las mujeres de Venus”, ¿O era al revés?
Hasta en la forma de envejecer salen ganando. Al contrario que nosotras. con el paso de los años, se hacen más atractivos, sobre todo a los ojos de las jovencitas.
No es tan fácil pasar página a mi edad y volver a empezar.
Vale, no quiero pensar más.

Lo más terrible de todo es que aún quiero a este gilipollas que tengo por marido. Pronto volverá a casa, entrará por esa puerta con su habitual “hola cariño”, irá al dormitorio se pondra el pijama y vendra a contarme lo cansado que se encuentra , lanzandome la pregunta del millón “¿que hay para la cena?”

Podría arreglarme y salir a tomar un café con leche a la cafetería de debajo de casa y, de paso, me daría un poco el aire. Así podría charlar un rato con el joven camarero que me echa los tejos, ese que me obsequia con su dentífrica sonrisa. Al parecer le atraen las mujeres mayores. Podría pensármelo bien y tener un rollito con él.
Total, tan solo le estaría pagando a mi querido maridito con su misma moneda.
Me temo que me falta mucha de ésa cultura sexual de la que tanto se habla. Espero que algún día vuelva a estar aprovechado mi coño, pobrecito!
Que no falte ironía Ana, que nunca falte.

2 de noviembre de 2009

Imagenes

a plaza se inunda de sonoridades revestidas de armonía. Los árboles han estallado en mil ramas, sobre las que los gorriones hacen equilibrio. La ropa tendida en las ventanas, baila al compás con las que las lleva el aire caliente. El pueblo y sus gentes se encuentran bajo el hipnotismo de la siesta. Las voces de los niños gritan rompiendo el silencio de la tarde. Los segundos, minutos y horas se pasean por las calles.
Los viejos que apenas duermen atraviesan la plaza con pasos arrastrados, sentándose a la sombra. Sólo miran, escuchan y esperan. Sus arrugadas y artríticas manos son utilizadas como visera espantan alguna que otra mosca. Un hombre camina solo, enciende un pitillo tras otro y habla entre dientes, cerrando los ojos para sentir mejor el roce del aire. El tiempo es detenido por el silencio de la gente, como si ya nada quedara por pasar. De repente las plañideras campanas de la iglesia, derraman sobre ese pueblo su triste sonido a muerte. Una pregunta pasa de boca en boca.

¿Por quién doblan las campanas…? Nadie sabe, aún nadie sabe…solo saben que la dama de la guadaña, ha venido a por su cosecha. La tarde sigue su arrastrado paso.La gente sigue esperando, sin tener claro que esperan. La vida sonríe desde lejos, no todos ya notan su presencia.

31 de octubre de 2009

Ligero como el viento



Ligero como el viento
volando entre nubes altas
mirando desde lo alto,
tus pensamientos de plata
(de plata fueron es cierto)
pero hubo que cambiarlos;
eran demasiado claros.
Pensamientos así
solo pueden estar
en el centro de uno mismo
o en el eje de los dos.
Los cambié por sentimientos
del color de la amargura,
al enterarme que fuiste
un soplo de agua impura;
saboreaste conmigo
el amor, las ataduras,
bajo la luz de la luna.
Cerré los ojos y vi
el sabor de la locura,
cuando supe que tus labios
besaban bocas impuras,
cambié el brillo de mis ojos;
desde entonces lloro pura
al acordarme de ti
pensando en noches futuras,
ligera como la siembra:
recuerdo,
tus sentimientos
y me marcho con la brisa
al llegar la primavera,
pensando que fuiste mío…
Yo me quedé con las penas,
y con la luz de la luna,
lágrimas caen a la sombra,
de alguna primavera.

© Igna y Ana d@v

25 de septiembre de 2009

Llovieron para nosotros


Llovieron para nosotros
noches exorcizantes,
en las que sucumbimos
como mortales a esa locura carnal,
buscándonos , palpándonos,
penetrándonos hasta el infinito,
renaciéndonos en cada uno de ésos instantes,
calmando esos inexistentes miedos
aferrándosen nuestros cuerpos con desesperación.
Mis muslos entre los tuyos
enzarzados en esa cruzada
supurando restos de lo que fuimos,
llegando a ese orgasmo reparador.
Fertilizándome tu miembro
con la humedad del semen liberador.
Llovieron noches y noches ….

9 de septiembre de 2009

Creandote

n do recorre el perfil de tus labios, borde que circunda tu boca, como si la fuera creando, entre trazos de deseo. Si cierro lo ojos podré entrar en ella, convertido en lengua que busca enredarse con tu lengua. Tu saliva por unos instantes será la mía y la mía tuya. Creciendo dentro de mi una agitación ausente y en ti un deseo acallado durante años. Nuestras lenguas luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando ligeramente la lengua en los dientes, jugando en sus recintos, donde un aire pesado va y viene. Despertándose en nosotros ese sentimiento que solía estar adormecido. Te dibujo por ello todo lo que la esperanza nos ofrece, en ese rostro que trasmite con la ayuda de tus ojos, todo lo que temes decirme. Te miro y me miras, como si en ese cruce de miradas pudiéramos encontrarnos sin necesidad de nada más. Una sonrisa se forma en tu rostro. Siento en esa sonrisa una llamada desesperada a la que deseo acudir. Tiemblas ante esta proximidad en la que nos encontramos. Momento en el que tus manos buscan hundirse en mi cabello, acariciar lentamente su profundidad mientras nos besamos como si temiéramos que tras todo eso, se escondiera un final. Una fragancia oscura nos envuelve, impregnándonos de esa ambigüedad que nos recorre de deseo y temor. Tú temes que yo pueda..... Yo temo que tal vez tu …., fraguándose en ese encuentro una perenne duda. Te deseo revestido de ese aroma tan tuya. Te necesito tanto como tu a mi. Este momento esta construido de una locura conspiradora, que no sabemos de que esta hecha, tal vez tan solo de sortilegios atrasados que han estado ahí para nosotros....

19 de agosto de 2009

La necesidad de imaginarte





a primera vez que hablé contigo solo por tus palabras, tuve la necesidad de imaginarte. Y cuando por fin más tarde logré ver tu rostro, con esa sonrisa repleta de optimismo, sentí algo muy extraño recorriendo mi cuerpo. Me sentí feliz… No es nada fácil encontrar las palabras necesarias que me ayuden a plasmar ese primer momento, ese primer encuentro, esa primera tarde de un domingo cualquiera, que se convertiría en uno de los domingos mas agradables para mi. A partir de ese primer encuentro, te imaginé junto a mí de mil maneras distintas, esas que a veces te intenté ofrecer convertidas en palabras cargadas de intenciones, de provocaciones. Salidas de labios de una mujer que no logra alejarse de aquella niña que lleva dentro, y que le encanta hacerse presente y hacer de las suyas. Desde ese día mi reto fue seducirte con mis poesías o con mis relatos, pero sobre todo, con esas palabras que voy derramando en tu cuerpo cuando tu y yo estamos aquí solos, en este receptáculo en el que solemos encontrarnos, en este lugar convertido en un rincón donde compartirlo todo, en el que tú como hombre y yo como mujer logramos disfrutarnos. Ya ves lo importante que ha sido para mi el encontrarte, no quiero que eso llegue a agobiarte en ningún momento. Intento ser alguien con quien logres tanto ese reposo o paz necesaria y ese punto de efervescencia que también a veces puedes necesitar. Con mis palabras, ese arma tan importante para mí, necesito sustituir otras cosas que me son más complicadas, para ofrecértelas como tu bien sabes. Quiero compartir contigo los silencios. Los besos tibios. Y las caricias inexpertas que a veces he considerado muertas en mis manos. También quiero compartir esta felicidad que me has dado, como el mejor de los regalos. La calma que el otoño trae a nuestras vidas, coloreando de dorados y ocres. Mostrándonos lo mejor de un pasado. No deseo pensar en mañana, mucho menos en el futuro. Tan solo en el ahora, y como mucho, en ese momento en el que volvamos a reencontrarnos. No deseo forjar mi felicidad en un futuro, sería la mayor de las locuras. Pintaré utilizando miles de tonalidades este hoy y hasta puede que me atreva a pensar en los que utilizare mañana, para que su colorido atraiga la luz que pueda iluminarnos. Solo de pequeñas cosas estará construido mi universo ¿recuerdas? En ese universo en el que tú te encuentras. Ahora te dejo descansar, voy a seguir trazando momentos que pueda compartir contigo. Besos de salada humedad.

25 de julio de 2009

Siete veletas y una direción

eras mi querido niño, voy a contarte algo sobre siete veletas, que imagino te va a gustar. Eran sensibles, justicieras, inquietas y con una gran fantasía he imaginación.

Érase una vez…,

Una de esas veletas, había sido creada con un problema de inmovilidad, por lo que no podía girar sus brazos en la dirección de los vientos de la vida. Sintiéndose con el paso de los años muy desgraciada por no poder jugar o bailar a lomos de los vientos como veía hacer a las otras veletas en sus tejados. Pensó que ellas lograban rozar esa tan ansiada felicidad.

Llegó ha hacer de esa inmovilidad la causa de todas y cada una de sus desgracias. Una gran excusa para ir dejándose caer en una especie de letargo.

Pero con el tiempo, llegaría a descubrir lo equivocada que había vivido con respecto a esa felicidad que tanto la obsesionaba. Llegando a aprender a valorar aquellas cosas que habían pasado inadvertidas para ella. Voló en cada una de las líneas de los montones de libros, que la llevarían hasta lugares lejanos he insólitos. Entre aquellas páginas también se encontraba esa felicidad.

Descubriendo algo más, las lagrimas, la tristeza y la soledad no era una patente suya y solo suya.

Empezó a sentirse menos acomplejada. Se reveló contra mi misma y decidió buscar la forma de liberalizarse, de no seguir postergada a diferencia que tanto pesaba sobre ella.

Un día se decidió a intentar mover sus renqueantes brazos a través de la escritura. Sintió como era poseída por ella. Haciendo uso de la “palabra” logró salir fuera y gritar a esos cuatro vientos toda la rabia, el dolor y frustraciones que había ido almacenando en su interior. Así, escuchándose a si misma, llegaría a averiguar cosas sorprendentes sobre ella misma, sobre sus sueños, ilusiones y sobre todo, tuvo que vérselas cara a cara con sus miedos,esos que la habían paralizado más de lo que podía imaginar. Fue como una especie de vomito intimo y liberalizador que pensó guardar en algún cajón y tal vez sacarlo de vez en cuando para releerlo....

Te cuento esto mi niño, para que un día llegues a ser consciente de la belleza y la magia que esconde la escritura y también su gran poder. A esa veleta le devolvió la esperanza de lograr cosas inimaginables..

Un día todos los vientos se pusieron de acuerdos y se confabularon para reunir a todas ellas en un mismo lugar, para que pudieran conocerse. Tenían la esperanza de que saliera algo bonito de aquello.

Así que fueron arrastradas cada una de las veletas hasta un lugar de la Mancha de cuyo nombre si quisieron acordarse…. al que fue el antiguo convento de santa Clara, ahora convertido en hotel y lugar en el que la escuela de escritores, impartían sus clases de narrativa, de las que efectivamente como creyeron los vientos, nacería algo bonito y enriquecedor para ellas.

Entre clase y clase y los descansos en la cafetería se creó un vinculo entre ellas, del que llegaría a brotar una idea, la de formar un grupo, al que bautizarían con el nombre de Amigas Literarias “Clarisas”

Fueron pasando los días, las semanas, meses y algún que otro año, pero contra todo pronostico que pudiera haberse hecho con respecto a el olvido de ese vinculo, no había sido así, seguía siendo tan fuerte como al principio.

Aunque cada una de esas veletas habían seguido revoloteando, unas veces pizpiretas y otras nostálgicas, sobre sus tejados, sin dejar de seguir alimentando esa amistad.

Con esos cuentos o relatos, a veces señalaban al cielo alguno que otra causa injusta. Como lo hiciera aquel insigne caballero Don Quijote de la Mancha espada en mano contra gigantescos molinos….

La rosa de los vientos se llegó a sentirse celosa de ellas, pues podía ver el orgullo con el que las observaban los vientos. Adalides de su travesía literaria.

Creo que te estoy aburriendo mi estimado niño. No, pensaba alargarme tanto… , pero me pongo a escribir y no me doy cuenta de lo mucho que puedo llegar a pasarme, tal vez sea algo de la edad, una ya va para vieja. .

En realidad si te cuento todo esto Jaime, es para llegar a ese Domingo de otoño en el que todas las veletas, volvieron a congregarse en Albacete, ciudad a la que desde hace unos pocos meses tú perteneces. Donde Presen tu abuela y Cristina tu mamá, veletas pertenecientes a ese grupo, desde hace mucho tiempo vigilan, la dirección de la vida de sus familias, esa a la que tu mi querido Jaime perteneces y de la que tienes que estar muy orgulloso. Ellas dos, fueron las propusieron lo de realizar esa comida y así hacerles tu presentación.

Fue un día difícil de olvidar, quedando en sus mentes y perdurando como un sello de lacre en sus corazones.

Tal vez te estés preguntando, ¿que, tuvo de especial ese día, aparte de conocerte? Intentare responderte lo más escuetamente que pueda. Ese día se dieron cuenta de lo fuerte que seguía siendo ese vínculo llamado amistad.

La comida se llevó a cabo en uno de los mejores restaurantes de la ciudad. Se sentaron alrededor de una mesa redonda, como en la de la leyenda del rey Arturo y sus caballeros, aunque en aquel caso esa mesa no parecía ser muy estable, temiendo que en cualquier momento se produjese en una pequeña tragedia.

Tú sin comerlo ni beberlo, te convertirías en el niño de todas ellas, como en los cuentos, las tendrías de madrinas. Haciendo honor a ese madrinazgo quisieron obsequiarte con sus mejores deseos te aportaron lo mejor que poseían.

Beatriz que fue la primera se dirigió hasta donde tú te encontrabas metido en el carrito y esparció sobre tu cabeza semillas de justicia, lo que te hizo estornudar.

Yolanda la más joven y pizpireta de todas, que no dejó de hablar ni un momento y de manipularte a su antojo, te obsequiaría con una mezcla de esperanza he ilusión.

Gema temió que volvieras a estornudar al esparcir sobre tu cabecita polvos de sabiduría, los esparciría con sumo cuidado, pero curiosamente esa vez no lo hiciste, tan solo seguiste como un bendito mirándolas.

Lola puso sobre tu pecho algo que las dejaría atónitas por su invisibilidad. Todas ellas se miraron, hasta que Lola les dio la explicación pertinente. Su regalo no podía verse, la sensibilidad era algo muy importante aunque pareciese poco necesaria. Dijo jocosamente que serias un niño muy, muy sensible.

Ya solo quedaba por darte su regalo Ana la veleta de la que empecé a hablarte. Ella, no sabía que ofrecerte, las otras veletas te habían dado los mejores regalos. Ante su tardanza en pronunciarse, se le quedaron mirando. Pero de pronto su rostro se relajó y acercándose a donde te encontrabas te dijo algo al oído que no quiso desvelar a las demás. Algo que esperaba no llegases a olvidar nunca mi querido niño.

No, permitas que los miedos o los temores hagan de ti su presa, que te impidan mover tus brazos en todas aquellas direcciones que tu desees y creas justas. Nunca permitas que hablen por ti. Ellos y solo ellos tienen el poder de paralizarnos…. No tuvo muy claro esas palabras convertidas en murmullos te servirían en un futuro, pero ella al menos se sintió satisfecha, se pudo apreciar en la amplia sonrisa de su rostro.

Así llegó el final de esa comida, bendecida por sus adalides desde los cielos. Una suave lluvia salió a despedirlas, hasta llegaron a intentar eternizar ese momento con alguna que otra fotografía, que no llegó a salir muy clara y así regresaron de nuevo a sus tejados en los que seguirían viviendo y cuenteando.

¿Qué por qué yo sé lo que ella te dijo al oído? Eso te lo contaré en otro momento, ahora he de dejarte …..Hasta pronto Jaime.

30 de junio de 2009

Este cuento se va acabando


ste cuento se va acabando,
puedo escuchar su caminar arrastrado
en ese pasarse la vida esperando.
Remonto con ese silencio que nace en la garganta
y muere entre notas y ntas de jazz...,
que se convierte en una añorada nana.
Dejenme escribir una nueva poesia
aunque sus palabras hoy puedan desteñir de desesperanza.
Dejenme volver a meterlas en una botella de vidrio
como aquella otra que hace tiempo
lancé al oceano de las ilusiones
hoy el de las causas perdidas.

21 de junio de 2009

A mi admirado amigo Vicente Ferrer




Querido amigo Ferrer, imagino que habrás tenido el recibimiento que te mereces en ese lugar al que la edad y la enfermedad junto con el cansancio te han enviado.

Aquí en en este pais mullticolor como variopinto has dejado muy tristes , sobre todo en y Anantapur donde has vivido durante tantos años. con tu marcha les has dejado ese gran vacío que sera casi imposible de llenar , aun siguiendo tus pasos, tus enseñanzas.

Tus niños esos angelotes de grandes ojos con alas invisibles, hoy cantan por esa marcha. De la profundidaz de sus miradas surgen las notas de ese cantico por todos desconocido. Desde ese silencio sobre el que a veces viven , desde esa tierra revestida de penuria en la que muren prematuramente sus ilusiones y sueños.

Anantapur , tu esposa Ana y tu hijo, han quedado desolados , se han quedado sin marido, padre , hermano , compañero, AMIGO.

Algunos de tus sueños se han ido haciendo realidad , como la de “En cada pueblo una escuela” y otras las iran realizando tus seguidores , que son muchos.

Has ido forjando una republica un tanto curiosa, una utopía más de un soñador.

Sabes mi querido y adirado Vicente Ferrer, hace tiempo te empecé a envidiar por todo lo que fuiste capaz de abandonar a este otro lado. Abandonaste toda clase de comodidades . Te alejastes de una religión , para seguir esa voz interior que ha estado permanentemente contigo. Tras el BIEN no se encuentran dioses, ni religiones , ni creencias de indole politico. Tras ese BIEN tan solo se encuentra el propio Dios, su palabra y su deseo desoido por muchos.

Tú vida ha se fue haciendo rica en miradas de agradecimiento, cariño y admiracion, algo que no muchos seres humanos podran decir jamas. Te has ganado un puesto de honor en ese lugar en el que hoy te encuentras, apesar de esa gran humildad que te caracterizaba y de la que has hecho gala a lo largo de tu vida.

Sin necesidad de lágrimas en mis ojos, pero con una enorme tristeza en mi interior, quiero y deseo hacerte este insignificante homenaje en este rincón a través de estas palabras humedecidas por el llanto de la esperanza.

Espero que desde ese nuevo lugar en el que resides, puedas seguir ayudando a toda esa gente que vestida de luz y alegría hoy guardan un silencio en señal del respeto que te tienen. Ellos intentaran caminar desde ahora bajo la huella que tus les has dejado en sus corazónes.

6 de junio de 2009

Quiero escribir un cuento ...,

uiero contar un cuento, aunque no tengo nada claro cómo empezarlo. Por lo que he podido ver, hasta en este tipo de cosas todo a cambiado. los inicios , los finales y hasta en las formas . Desearía montar al lomo de un precioso cuento y correr sintiendo en el rostro la caricia de una brisa o el azote del viento, diciéndome , estas viva , estas viva...., atravesar este y aquel lugar , subir colinas inciertas , dejarme arrastrar por una realidad nada real. Si consiguiera escribir un cuento y enredarme entre sus hilos , tal vez podría sentir la emoción de haber hecho algo que merecía la pena. Puede ser que ese cuento no llegara o llegase a seducir a ningún lector , subiéndose sobre el lomo de ese precioso caballo blanco al que le faltaba un ala , solo una para poder alzar el vuelo y llevarle tan lejos como pudiera ser el deseo de su jinete. O quizás era al lomo de un pequeño unicornio al que tras haber resbalado de entre las manos de una niña , que lo estaba acariciando con su mirada cristalina, fue a caer al suelo rompiéndose una de sus patas; por lo que se pasaría una eternidad llorando una sola lagrima, aunque esa lagrima que le pendería de uno de sus ojos fuese en realidad un diamante.

Me temo que no tengo mucha o ninguna habilidad en esto de escribir cuentos, por mucho que me imagine escapando de este otro lado en el que siempre he vivido. Pero puedo decir, que al menos lo he intentado aunque nunca hasta este momento lo haya conseguido.

El sol tímidamente se esconde detrás de panzudos nubarrones grises, que arrastran su gordura por el cielo, amenazando con su carga. A llovido. Volverá a llover y seguramente el sol vuelva a sonreír mañana.

30 de mayo de 2009

Con la madrugada




Con el silencio llega la madrugada,
majestuosa, incitadora, para iniciar su velada;
esparciendo olorosos pensamientos.
Lluvia de caricias recordadas
caen sobre mi blanca piel deshojada,
esa que fue fulgurante porcelana.
Manos fantasmas me recorren,
perdiéndose en todas aquellos recodos
que mi cuerpo guarda.
Caricias difusas que despiertan en mí
el deseo de que se perpetuarizarán.

17 de abril de 2009

Cuento

oy una amiga de tu madre. No sé si has oído hablar a tu mamá de Las amigas Clarisas, ésas a las que les gusta escribir cuentos y se reúnen de vez en cuando. Todas quedamos en escribir un cuento especialmente para ti y regalártelo este día. Yo no he podido hacerlo y lo siento, últimamente estoy algo vaga. Pero espera, que he de contarte algo que me ha ocurrido esta última semana y que te va a sorprender tanto como me ocurrió a mí , verás…


Hace unas noches me puse delante del ordenador dispuesta a escribirte ese cuento. Estuve pensando en qué tipo de historia podría gustarte. Pero mi imaginación se negó a ayudarme, desde hace tiempo no da palo al agua ¿sabes?.
Decidí ponerme a buscar en internet en páginas para niños. Búsqueda que curiosamente me llevó hasta el mundo de los seres diminutos como son los duendes, elfos, gnomos, hadas, etc…
_ ¿Que por qué digo curiosamente? Calla y verás.
Hacia tantos años que no leía nada sobre ese mundo tan maravilloso y fantástico, que su lectura fue atrapándome durante horas, hasta ir cayendo sin darme cuenta en los brazos del sueño de la madrugada.
Un golpe seco logró despertarme sacándome de ese sueño. Miré a mí alrededor para ver qué había producido ese ruido. Lo único que vi fuera de su sitio fue un libro que había en el suelo. Al recogerlo vi extrañada que era un libro que desde hacía años sólo movía de la estantería para limpiarle el polvo. Trataba de leyendas sobre seres mitológicos y fantásticos. Me pregunté cómo había podido caerse ese libro sin que nadie lo hubiera tocado.
El parpadeo luminoso de la pantalla del ordenador llamó mi atención. En letra verde, y un tanto infantil, había escrito algo. Se trataba de una historia preciosa sobre duendes, gnomos y hadas que no recordaba haber leído antes, ni de haberla dejado allí antes de quedarme dormida.
¿Supongo que habrás oído hablar de los duendes, hadas y gnomos ? ¡Pues claro que has oído hablar de ellos, que tonta soy! ¿Verdad?
Te lo pregunto, cielo, porque yo era uno de los muchos humanos que siempre han creído que los duendes y ese tipo de personajes eran sólo seres creados por la imaginación y la fantasía de los hombres, pero déjame que prosiga con lo que estaba intentando contarte …
Mis pensamientos se vieron de nuevo interrumpidos por otro golpe. Esta vez había salido de detrás de la pantalla del ordenador. La idea de que fuese un ratón, a los que les tengo auténtico pánico, hizo que se me acelerase el corazón. Decidí marcharme a la cama alejándome todo lo posible de allí. Al ir a apagar el ordenador, ocurrió algo sorprendente ante mis narices, dejándome con la boca abierta: me encontré con unos ojos diminutos y saltones que me miraban fijamente. Di un respingo asustada. Me quité las gafas y limpié los cristales, pues creí que se encontraban tan sucios que me hacían ver cosas extrañas. Cuando volví a ponerme las gafas, esos ojos habían desaparecido, lo que me tranquilizo. Habían sido los cristales, me dije avergonzada de mi misma.
Cuando iba a levantarme para marcharme a dormir, algo cayó sobre la mesa rodando, era como una especie de ovillo verde del que salían unos sonidos muy extraños, que parecían maldiciones. Una vez dejó de rodar, pude ver que se trataba de un niño muy, muy pequeño. Allí en un rostro repleto de pecas se encontraban aquellos ojillos saltones, junto a una nariz respingona. Asustada por esa inesperada aparición. No podía creer que aquello me estuviera pasando a mí, hasta me pellizqué con fuerza en el brazo para ver si estaba soñando. Pero no, no lo estaba, aquel pellizco me había dolido lo suficiente como para saber que estaba despierta y bien despierta.
Te hubiera gustado verlo, tal vez a ti no te habría asustado como me ocurrió a ni.
Aquel niño o lo que fuese, se sentó en el borde de la mesa y me estuvo mirando detenidamente.
Parecía haber leído mis pensamientos, pues rompió aquel silencio diciéndome con una voz que no iba demasiado a tono con su estatura:
_Tranquilízate y aparta tu temor, soy un duende y, aunque pueda sorprenderte, siempre he estado contigo, desde el día que naciste. He jugado contigo un montón de veces. Te reías al verme y con tus manecitas intentabas cogerme, al no lograrlo te ponías a llorar, sin que nadie supiera la razón. Algo que ha pasado y sigue pasando en todas las casas donde hay un bebe.
_¿Recuerdas cuando siendo una niña tus juguetes desaparecían o la mecedora de tu dormitorio se movía sin que nadie la tocara? ¿Recuerdas que a veces en el patio las hojas de las plantas se agitaban sin que hiciera viento? ¿O cuando te despertabas por cosquillas en tus orejas o en la nariz? Todas esas cosas que parecían no tener una explicación lógica, la tenían, pues yo era el causante de algunas de ellas. De otras lo fueron otros duendes o hadas que, como yo, hemos vivido a tu lado sin que pudieras saberlo.
_Pero si los duendes no existen más que en los cuentos_ le dije.
_ Más bien nos hemos valido de los cuentos para darnos a conocer; nos hemos manifestado a través de personas sensibles.
_Y ¿por qué no lo habéis hecho directamente, como lo estás haciendo ahora?
_Eso es lo que hacemos, pero es bastante complejo porque no todos lo entienden. Cuando eras pequeña casi no salías de nuestro mundo. Ahora tratas de apartarnos de tu mente porque crees que eso es propio de la niñez y, claro, tú ya eres muy madura. Las cosas, mi querida amiga, no ocurren por casualidad y el que yo me encuentre visible para ti en este momento tampoco lo es, todo tiene una razón. Como la de ese cuento que llevas días intentando escribir, sin que logres hacerlo. Siempre ha pesado demasiado sobre ti la inseguridad, ella te ha impedido realizar muchas cosas. Tienes bloqueada la imaginación. Estás en apuros y creo poderte ayudar.
No sabía si reírme por lo que me estaba ocurriendo o seguir asustada. Mientras escuchaba sus palabras, no podía evitar seguir pensando en que aquello no podía ser real.
Su rostro se ensombreció y me preguntó:
_ ¿Por qué ese empeño en no creer que esto pueda ser real?
_Desde hace tiempo veo como te vas alejando de ese mundo que encontraste tras la escritura, algo que me duele tanto como a ti. Esperé que sólo fuese algo pasajero y que volverías a atravesar esa puerta que tantas cosas te ha ofrecido, pero he comprobado que no es así. Tus hermanas “Clarisas” han cumplido con su trabajo, han escrito ese cuento con el que obsequiar a ese niño, en su primera comunión, menos tú. No puedes dejarle sin esa magia que esconden las palabras, trasportándote a reinos lejanos en los que viven personajes curiosos y sorprendentes.
Escucharle todo aquello me hizo sentir mal, muy mal, humedeciéndoseme los ojos. Él continúo hablando y hablando._ Así que le pedí al sueño de la madrugada que te abrazase, mientras que yo saltaba de tecla en tecla en el ordenador y escribía ese cuento que hace un rato has leído. Fue divertido hacerlo .
_Pero, pero,_ Le dije, en una especie de queja, que él interrumpió muy enérgicamente.
_No hay peros, ni peros, ni ninguna zarandaja. El cuento está terminado y listo para que lo pases a la impresora y se lo lleves a ese niño.
De una de sus bocamangas se sacó un pañuelo verde y haciendo gala de un fuerte carácter me lo entregó con un:
_ Límpiate los ojos, anda, que todo lo intentas solucionar llorando.
La verdad es que me fastidiaba un montón que alguien tan pequeño pudiera hablarme de aquella manera y estuve a punto de decírselo, pero al final decidí que sería mejor no hacerlo. Él estaba intentando ayudarme.
Durante horas aquel duendecillo se dedicó a contarme cosas increíbles sobre ellos, sobre las distintas clases de duendes, qué hacen y cosas así. Mientras me contaba todo aquello no dejó de moverse, haciendo graciosos gestos con cada parte de su rostro.
Las horas habían ido caminando silenciosamente para no interrumpir esa fantástica conversación. Pero empecé a sentir un gran peso sobre mis parpados, cerrándoseme los ojos de vez en cuando. Al mirar hacia la ventana, vi como se iban aproximando las primeras luces del alba, esas que llegan con la mañana. Pronto amanecería, me dije, y yo aun no había dormido apenas.
No deseaba interrumpir al duendecillo, que no dejaba de hablar y hablar incansablemente. Pero el cansancio me fue venciendo y por más que intentaba no dar cabezadas, no podía evitarlo. Así que volví a quedarme dormida profundamente.
Esta vez me desperté por el sonido del timbre de la puerta. Nada más abrir los ojos, recordé al duendecillo, buscándolo a mí alrededor con la mirada. Allí no había nadie, miré tras la pantalla del ordenador por si acaso, nada, no estaba.
Seguía escuchando el insistente timbre de la puerta. Me puse las gafas y de repente recordé lo del cuento con letras verdes que había leído hacía unas horas en esa especie de sueño o lo que fuese…,
Sin pensarlo dos veces encendí el ordenador. Nunca se me había hecho tan larga la espera del inicio de Windows. Por fin se abrió esa especie de ventana y pinché con el ratón sobre la carpeta donde se guarda todo lo que escribo. En el fondo tenía la esperanza de que todo lo ocurrido esa madrugada hubiera sido real y no sólo parte de un sueño, como empezaba a creer.

12 de marzo de 2009

Escapar

e gustaría escapar, escapar de esta cama que me tiene atrapada. Escapar unos minutos de su recuerdo. Quisiera dormir…
La casa huele a él. Esta cama huele a él. Toda su ropa sigue en el armario junto a la mía.
Necesito dormir. Cerrar los ojos y dormir. Escapar tras esa oscuridad seductora que se encuentra tras mis párpados. Esconderme bajo la ropa de la cama, en posición fetal y esperar que el tiempo pase. Sobre todo no quiero pensar, sólo dormir, tan sólo eso.
Todos me dicen que he de sobreponerme. Todos me dicen que no puedo continuar así, encerrada entre estas cuatro paredes. Todos me dicen que la vida continúa. No saben lo que dicen, no imaginan ni por un segundo, lo que duele su ausencia, el haberlo perdido. El deslizar mi mano por la cama buscando el calor de su cuerpo y sólo encontrarme con la frialdad de las sabanas y ese vacío. El abrir los ojos angustiada al recordar que a muerto.
Es cierto que ahí fuera la vida sigue. Pero aquí todo ha cambiado tanto... Ya nada es igual, ya nada puede ser igual. …
Estoy rodeada de cosas, de muchas cosas. De todas esas cosas que él me fue dando, cosas materiales …. Pero me falta lo más importante, él. No lo tengo, ni lo tendré para abrazarme mientras duermo. No lo tengo ni lo tendré, para hacer el amor. Ni para hacerme reír. No lo tengo a él para sentirme viva.
Sé que un día, no sé cuando, lograré escapar de esta cama, de entre estas paredes. Sé que un día, pero no sé cuando, al levantarme, me dirigiré hasta ese armario en el que se encuentra toda su ropa colgada junto a la mía y podré ir metiéndola en cajas, sin que ello me duela como ahora me dolería si tuviera que hacerlo.
Sé que un día, aunque ahora lo crea imposible, volveré a vivir, volveré darme cuenta de que soy parte de ese tío vivo de la vida. Ese que no deja de girar ni por él, ni por nadie. Cuando llegue ese día, será por qué ya esté preparada para volver a subirme a el,pero hasta entonces tan solo deseo que me dejen en paz y poder dormir ....

27 de enero de 2009

Déjame regresar a Albanta..

uenas noches cariño, vengo a pedirte, que por favor me refugies entre tus brazos, que me aprietes con fuerza. No, no te inquietes, no me ocurre nada, que no me haya pasado otras veces. No, no digas nada, tan sólo déjame quedarme entre tus brazos, es lo único que deseo en éstos momentos. ¿Escuchas esa canción? si, es aquella que tanto nos gustaba de Aúte, yo la desconocía, como tantas otras cosas. La escuchamos en un tiempo en el que lo real se convertiría en irreal o tal vez fuera al revés, no lo sé. Cuántas veces nos poníamos de acuerdo para darle al play y escucharla los dos a la vez, como si no hubiera distancia alguna entre nosotros. Parecía todo tan fácil, tan abstracto y por ello tan maravilloso, el podernos escapar a un lugar así como este, tan seductor para gente como tu y yo, que sufríamos situaciones, momentos y eternidades similares… Ese era el lugar , el refugio donde poder escaparnos en momentos oscuros.

Yo sé que allí,

allí donde tu dices,

vuelan las alas del agua

como palomas de escarcha

y el mar no es azul

sino vuelo de tu imaginación

en Albanta.

Que aquí, ya tú lo ves,

es Albanta al revés...

Yo sé que allí

allí donde tu dices,

no existen hombres que mandan

porque no existen fantasmas

y amar es la flor

más perfecta que crece en tu jardín

en Albanta.

Que aquí, ya tú lo ves,

es Albanta al revés...


Ideal para vestirse de nostalgia ¿verdad?


También hubo ese tiempo en el que me obsequiabas a diario con aquellas poesías, en las que se escondían mensajes que tan sólo se podían descubrir si uno sabía leer entre líneas. Me mostraste algo que yo desconocía de mí, la magia de la palabra, algo que aunque no fuese cierto, logró que yo comenzara a creer en mí y en alimentar un poco mí autoestima, la cual apenas si sobrevivía. Aprendí tanto de ti, durante ese período de tiempo, que compartimos, como una necesidad casi vital. Pero como la vida misma, aquello no podía ser eterno, pues lo que para mí era tan necesario y tan enriquecedor, fue cambiando lenta y suavemente, pero no por eso sin causar ese dolor que yo me encargué de esconder. Y a partir de ese entonces, comenzó otro período de tiempo en el que yo intenté no pensar, no recordar, no envolverme en ese tan reciente pasado. Sabía y entendía, que era lo mejor tanto para ti como para mí. Intenté abrir ventanas y puertas por las que pudiera entrar aires nuevos, gente que pudieran ayudarme a no hacerte daño, a dejar que tu vida transcurriera como tú deseabas. Me fui difuminando en tu vida, aunque siempre estuviera ahí, esperando, siempre esperando. Te hice creer que yo había cambiado, que ya no te necesitaba en todas aquellas cosas, que tú me habías ido haciendo con tanto cariño y que a mí me hacía sentirme tan feliz, por sentirme parte de ti. En ese período de tiempo nacerían los primeros silencios, ésos que intercambiábamos a veces para hacernos daños y así comenzaríamos a distanciarnos. Yo intenté buscar una razón a aquel comportamiento tuyo, sin excusarme de mí parte de culpabilidad. Creí que ya no era para ti tan necesaria, que ya habías encontrado otra gente hacia la que abrirte. Yo entre en una especie de trampa , en la que creí encontrar lo que necesitaba para borrarte como hombre de mí corazón o mejor dicho de mí alma y hoy maldigo el haber dado ese paso, el que creí que me mostraría lo que tanto deseaba, como era el saberme amada, necesitada, saberme y sentirme parte de ese hombre, por otro que no serias tú, por qué tu no estabas a mí alcance , por qué tu eras mí sueño , mí esperanza y mí necesidad, pero todo ello inmerso en una sola palabra eras un “imposible” la vida la mayor parte de las veces se comporta con todos nosotros, con una gran crueldad y nos pone ante difíciles disyuntivas, nos coloca trampas, como en la que yo caí , para sacar de ello tan sólo un mal sabor de boca, no fui amada, no fui necesitada, sólo me temo que fui utilizada.


Pero bueno, dejemos todo eso, olvidemos tristezas , pues ahora me siento en la gloria entre tus brazos, ya no tengo frío, sólo me encuentro cansada de tanto pensar y pensar , necesito relajarme , necesito tan sólo quedarme aquí contigo, en este silencio y dormir, dormir para no pensar. Déjame seguir asi, no me sueltes por favor, no abras tus brazos y rompas este momento repleto de calma, déjame quedarme aquí, en este lugar llamado Albanta ...