2 de octubre de 2007

Te rogué



 Te rogué que me dejaras soñar,
que no alteraras esos sueños con tu miedo…
pero tus labios, tus manos y todo tú se han paralizado en honor a ese maldito descubrimiento.
Vuelvo a ser presa de lo fui y de lo que soy,
vuelvo , vuelvo…
Y en ese volver me encierras y me encierro.
En ese transitar de incidencias
He ido descubriendo que he muerto.
En esa muerte te encuentras tú,
como se encuentran todos ellos.
Te suplique con mis palabras y mis actos
que me permitieras soñar,
con ser esa mujer que nunca he sido…
Pero el miedo, ¡ahí el miedo! , maldito miedo,
el tuyo, el de todos ellos, no me lo permite, ni me lo permitieron.