23 de marzo de 2007

Una mujer, cualquier mujer, tu misma...



Desnuda,sentada sobre la cama.
Un espejo escupe la imagen de una bella
mujer marchitándose…
Una espalda encorvada,
sus ahora descolgajados pechos
fueron desafiantes y altivos en otros tiempos .
Una habitación en penumbra tornasolada
por grises matices
deslizándose por las paredes.
Sombra espectrales,
asoman por entre los muebles.
Todo en esa mujer es cansancio
derramado sobre su piel ahora ajada.
Sus doloridas y deformadas manos
recorren partes de su cuerpo.
Ese vientre ahora flácido
que de vida fue el receptáculo,
germinando en el a sus hijos
por los que había reído y llorado.
Ese dormitorio le va pareciendo
cada día más frío y oscuro.
Ya sólo quedan recuerdos,
noches de amor y pasión
que en rutina se convirtieron,
pesadillas, sueños una vida
y tantos momentos.
Despedidas amargas.

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